skip to Main Content
A VECES EL CUMPLEAÑOS MERECE CELEBRARLO

A VECES EL CUMPLEAÑOS MERECE CELEBRARLO

El Soberano Dios ha prefijado al hombre el orden de los tiempos y los límites de su habitación (Hch. 17:26). Son limites de espacios, pero también, son límites de tiempo. Debemos orar por aprender de tal modo a contar esos días, que al hacerlo, traigamos al corazón sabiduría (Sal. 90:12).

Nuestra congregación, Iglesia Evangélica Monte de Sion, está celebrando en este Enero, su Sexto Aniversario. Me pregunté si este cumpleaños mereciera ser celebrado. Es que cuando las grandes verdades de la Palabra de Dios, son reveladas por el Espíritu Santo, nada hacemos jamás, sin significado. ¿Conocemos plenamente el propósito con el cual nacemos en este mundo? Dios nos ha hecho para alabanza de su gloria (Ef. 1:12). El que vio nuestro embrión formarse en el seno materno, nos ha traído aquí para que seamos en este escenario un reflejo de su imagen y semejanza, para que seamos la luz de este mundo, para que seamos la sal de la tierra (Mt. 5:13-14).

Pero el hombre ha degenerado de ese diseño y necesita ser regenerado por el Espíritu Santo, a través del arrepentimiento para con Dios y la fe en Jesucristo (Hch. 20:21). Cuando eso ocurre, el hombre comienza a vivir de acuerdo al propósito para el cual ha sido creado. Solo entonces, nos podemos considerar dignos de la existencia, en conformidad a los proyectos sagrados. Si a través de la manera antes indicada, no se revierte esa mala herencia que traemos de Adán, ningún cumpleaños de un individuo en semejante situación espiritual, merece realmente una celebración. Los peligros no se celebran, y en un peligro indescriptible vive todo aquel que se encuentre ahora mismo sin arreglar sus pasos delante de Dios. Vivir perdido en la oscuridad no es celebrable, y ¡cuántas son las tinieblas de aquellos a quienes el Enemigo le ha cegado los ojos del entendimiento! La muerte no es encomiable, y en muerte se halla cada uno que cuenta sus días sin la vida que da Jesús. El malvado rey Herodes, en una indigna celebración de su cumpleaños, le mandó cortar la cabeza al más grande profeta que ha existido en la tierra, a Juan el Bautista. Ese cumpleaños no merecía ser celebrado (Ver Mt. 14:6-10). Cristo citó el caso de alguien que vivió tan mal su vida, y la terminó tan fatalmente, que mejor le hubiera sido no haber nacido (Véale en Mr. 14:21). Ninguna aparente ganancia o logro obtenido en el camino de la vida, pero sin Jesús, merece ser celebrado.

Mirando hacia la iglesia de Jesucristo en su expresión local, y en su curso a través del tiempo, también es necesario medir, si sus años merecen ser celebrados. La iglesia, compuesta por todos los creyentes nacidos de nuevo, es un diseño de Dios. Ella fue concebida en la eternidad para ser Columna y Baluarte de la Verdad (1 Ti. 3:15), para ser la Entidad de la Evangelización, del Discipulado, de la Confirmación de los creyentes (Mt. 28:18-20; Ro. 1:11). Ella fue forjada como el rebaño del Señor, en donde se administra a las ovejas, el inmaculado alimento de la Palabra de Dios (Hch. 20:28; 1 P. 5:2). El bendito Señor que la amó y se entregó a sí mismo por ella, ve a las iglesias como candeleros entre los cuales él quiere estar (Ap. 1:12-13). En este sentido, la iglesia está creada para ser la casa de Dios, en la cual Dios mismo habita y anda (2. Co. 6:16; 1 Ti. 3:15). La iglesia está llamada a ser el envase que retiene y da expresión a la santidad de Dios en este mundo. Cristo se quiere presentar a sí mismo una Iglesia gloriosa que no tenga mancha ni arruga ni nada semejante (Ef. 5:27). El ideal divino de la iglesia, es el de un pueblo rescatado de su vana manera de vivir, que ahora sirve a Dios adorándole en Espíritu y verdad. Y aunque la lista de los valores que Dios espera de la iglesia es tan grande, cerramos con este concepto: La iglesia debe anhelar, enseñar y predicar la venida de Cristo como su mensaje profético más elocuente: “… aun un poquito, y el que ha de venir vendrá y no tardará” (He. 10:37).

Si una iglesia está cumpliendo sus años, pero trabada en resolver solamente los desafíos físicos o materiales que se le presentan, o en una mera sobrevivencia congregacional, y no trabajando en las comisiones del Maestro, ello no amerita una celebración de alborozo. Pero si positivamente la iglesia está enfocada verticalmente tanto en la importante intercesión como en la Adoración y Alabanza de su Señor, y horizontalmente tratando de decirle a todos que se reconcilien con Dios, discipulando, confirmando, enviando a los obreros al campo misionero, sus Aniversarios, entonces, merecen ser celebrados. Mientras haya un solo hombre indigno de celebrar la vida debido al pecado que lo mata, por cuanto Dios ama el alma de los tales, la iglesia debe dignificar Su propia existencia intentando sin cesar que todos escuchen el mensaje de Jesús. Debe ser nuestra meta que todos experimenten el poder del Evangelio, el cual puede hacer al hombre digno de celebrar su existencia. Vivir salvado, estar en comunión con Dios, tener la esperanza de la vida eterna, esa vida sí merece ser celebrada.

Amados, no dejemos de orar con lágrimas por los que no conocen en este día lo que es para su paz. Pero a la vez, agradezcamos siempre al Señor, que por Su gracia estamos en el camino de la vida, y nuestro curso por esa senda, sí merece ser celebrado. La respuesta a mi pregunta inicial es que la Iglesia Monte de Sion, debido a su trabajo tesonero en el reino de Dios, se merece esta celebración. Por eso, este fin de semana lo estamos haciendo con alegría. Y también creo que cada iglesia que cumpla la gran comisión, merece celebrarlo con sumo gozo.

Con amor a la iglesia de Jesucristo,
Vuestro servidor,

Pst Eliseo Rodríguez.

Back To Top