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¿CONOCES A LOS MÚSICOS DE LA IGLESIA?

¿CONOCES A LOS MÚSICOS DE LA IGLESIA?

Los instrumentos musicales ocupan espacio en los programas divinos. No son mera inventiva humana. En Ezequiel 28:13, aludiendo a la caída de Lucifer, la Palabra dice: “… los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación”. Esto muestra que antes que el hombre fuera formado, ya había en las esferas celestiales, instrumentos de música.

Dios ha capacitado a sus criaturas celestes y humanas, para producir música. Desde los días de Jubal (Gn. 4:21) y hasta hoy, los músicos pertenecen a un gremio muy apreciado dentro de la creación. Pero ahora, nos referiremos “a los músicos de la iglesia”. Con ello estamos separando el mero hecho de saber tocar un instrumento, del privilegio que significa, tocarlo para Dios.

Nos vamos a la Biblia para conocerlos más de cerca:

1. Cuando el rey Saúl era visitado por un espíritu malo permitido por Dios, David, quien tenía dotes para tocar el arpa, fue buscado para tocar su instrumento delante del rey. Un milagro sucedía en medio del tormento, cuando aquel joven ministro, rasgaba con su mano las cuerdas: “… Saúl tenía alivio y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él”. Debido a la vida de intimidad que tenía David con su Dios, su música producía una atmósfera que alejaba al espíritu malévolo del monarca (Ver 1 S. 16:23).

2. El profeta Eliseo, estuvo frente a Joram, rey de Israel, y ante Josafat, rey de Judá, quienes buscaban dirección en cuanto a la amenaza de Moab. Cuando se hizo necesario que Dios hablara una Palabra, Eliseo dijo: “Traedme un tañedor”. Tal oficio describía a alguien que tocaba un instrumento. En Salmos 68:25, se les conoce como “músicos”. En Salmos 81:2, se describe así, al que toca un pandero. En Mt. 9:23, eran “los que tocaban flautas”. En el caso de los dos reyes, “mientras el tañedor tocaba, la mano de Jehová vino sobre Eliseo”, y Dios prometió una victoria rotunda sobre el enemigo. ¡De qué talla espiritual habría sido aquel tañedor, cuando su música pudo producir un ambiente propicio a la Palabra profética! (Ver 2 R. 3:11-18).

3. En días del mismo Josafat, se unieron los Moabitas y Amonitas y del monte de Seir para combatir a Judá. El rey oró humilladamente. Entonces el Señor abrió los labios de Jahaziel, un levita de los hijos de Asaf. Sobre él vino el Espíritu del Señor, y profetizó la victoria de su pueblo. Josafat, quien había visto que a través de la alabanza, Dios es manifestado, usó ese mismo principio, como estrategia de guerra. Mire qué hicieron:
Y se levantaron los levitas… para alabar a Jehová el Dios de Israel con fuerte y alta voz… Y… puso a algunos que cantasen y alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre. Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros” (Ver 2 Cr. 20:1-22).
Así que la alabanza de los ministros junto con el pueblo, confunde al enemigo y le facilita la victoria al pueblo de Dios en sus batallas.

4. Pablo le dijo a la iglesia: “sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales… ” (Ef. 5:18-19).
Estos ejemplos resultan suficientes para encontrar una respuesta al por qué el Enemigo ataca tanto a los ministros de adoración y alabanza. David era un gran arpista, y también era “el ungido del Dios de Jacob, el dulce cantor de Israel” (2 S. 23:1). Pero el Enemigo le asestó un duro golpe moral que estremeció los cimientos de su vida, de su familia y de su reino (Ver 2 S. 11). Los discípulos de Jesús, la noche que Él fue entregado, cantaron con él, “el himno”, que era el Halel, los Salmos desde el 113 hasta el 118 (Ver Mt. 26:30). ¡Qué momento de adoración entre tonos y letra sagrada! Pero luego, ellos fueron probados, y zarandeados por el Enemigo, en cuanto al apresamiento del Salvador (Ver Mt. 26:56).

Antes de responder si conocemos a los músicos de la iglesia, entendamos cuánto ellos necesitan de nuestras oraciones, para neutralizar los proyectos enemigos contra sus vidas y ministerios. Pero no basta que otros oren, los mismos que tañen sus instrumentos, y los cantores en la casa de Dios, deben tener una profunda vida de oración y un celo enraizado en cuanto a la santidad.

Las iglesias que como Monte de Sion, gocen la dicha de tener una orquesta afinada de tañedores y cantores con corazones humildes, deben considerarlo como un grandioso tesoro, al cual proteger espiritualmente de los dardos del tentador. Si esto hacemos, es porque en verdad ya “conocemos a los músicos de la iglesia”.
Con alabanzas del corazón para Aquel que es Digno, y humillado pidiendo protección para los levitas del Señor,

Tu servidor
Pst. Eliseo Rodríguez
Iglesia E. Monte de Sion.

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