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¿CUANTA DISTANCIA ES 90 MILLAS?

¿CUANTA DISTANCIA ES 90 MILLAS?

Al comenzar a escribir este material, me encontraba en el legendario pueblo de Cayo Hueso, al sur de la Florida. Mi hermano Moisés y su esposa Raquel, de visita aquí e invitados a predicar en esa área, querían llegar al monumento que mide el tramo más corto hasta Cuba. En el obelisco está grabado: “90 Millas a Cuba”. Al regresar del curioso escenario, pensé: ¿Cuánta distancia es 90 Millas?

La respuesta, aparentemente ridiculizaría la interrogante planteada. Pero en verdad, las distancias no se miden solamente en forma lineal. Por eso, la respuesta satisfactoria no sería únicamente que 90 millas son unos 144.8 kilómetros. Las distancias no se miden tampoco exclusivamente en el tiempo que podría demorar recorrerlas. Si esa fuera la solución a nuestra pregunta, las respuestas serían muchas y distintas cada una. Esa misma distancia en un crucero moderno demoraría varias horas. En un Jet bimotor de estos tiempos, solo unos minutos. Pero si se lograra hacer a nado como lo hizo hace unos meses la estadounidense Diana Nyad, puede tomar más de 50 horas.

Entonces, ¿cuánta distancia hay? Para saberlo, se deben considerar los intereses que tengamos del otro lado. Nadie preguntaría los números de la distancia lineal ni tampoco el tiempo que tomaría llegar, si no hubiese algo de peso al terminar el trayecto. Pero cuando hay un importante interés del otro lado, aun falta una pregunta por responder: ¿Cuánto costaría llegar? Noventa millas atravesadas en el citado gigante del mar, costaría algo menos, que hacerlo en un avión. Pero hacerlo nadando, es más caro que los otros dos medios, porque se expone extremadamente al peligro algo de tanto valor, como es la propia existencia.

Ahora, hay pregunta que es una de las más importantes de nuestra vida: ¿Cuánta distancia hay de aquí a la eternidad? Los astrónomos miden en años luz desde la tierra a alguna estrella del firmamento. Pero no hay una regla lineal que pueda medir desde la tierra hacia los dos destinos donde la humanidad pudiera pasar la eternidad. Jesucristo dijo: “E irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna” (Mt. 25: 46). La distancia de aquí al cielo ha sido unida en ambos extremos por la cruz de Jesucristo. El hombre no puede cruzar ese abismo por sí solo. La cruz de Cristo fue diseñada del mismo tamaño que nuestra innata separación de Dios. Los que creemos en Él, tenemos el medio asegurado para “pasar al otro lado” con seguridad.

Pero también es muy corta la distancia en el tiempo que demora el alma en llegar a la eternidad, una vez que termina su morada en este cuerpo de polvo: “Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado… y en el Hades alzó sus ojos… ” (Lc. 16:22-23). La partida de este mundo, hace al alma viajar en segundos, por una sola vez y sin regreso, a la eternidad. Cuando Esteban moría apedreado tuvo una visión de su travesía gloriosa: “He aquí veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios” (Hch. 7:56).

Si le preguntamos a cualquier persona racional, qué intereses tiene en el Infierno, nos va a decir: “ninguno”. Nadie quisiera viajar la distancia hacia el infierno y mucho menos ir allí sin retorno. “¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” (Mr. 8:36). Pero si le preguntamos a toda persona si quisiera viajar al cielo al morir, y vivir allá por la eternidad, las respuestas son coincidentes en un afirmativo “Sí”. El hombre fue creado para vivir con Dios. Es allí con Él donde están los valores más excelentes de la vida. Allí todas las lágrimas serán enjugadas (Ap. 21:4). Ahora nuestra vida está escondida con Cristo en Dios (Ver Col. 3:2). Pero “… sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Jn. 3:2).

La pregunta concluyente sigue siendo: ¿Cuánto costará recorrer esa distancia y llegar un día al cielo? Es tan grande el precio, que ningún hombre lo ha podido jamás pagar en vida. La fórmula bíblica de ese ticket es: “… el Justo por los injustos, para llevarnos a Dios… ” (1 P. 3:18). Cristo, al morir en la cruz pagó el precio de nuestro viaje al Hogar Celestial. Sí, se trata para nosotros, de viajar gratuitamente “al otro lado”. “Por gracia sois salvos, por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Ef. 2:8). Solo que al abordar, se nos hacen algunos requerimientos: “… niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mt. 16:24). “No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven, son eternas” (2 Co. 4:18). “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza… ” (He. 10:23). “Despojémonos de todo peso, y del pecado que nos asedia… ” (He. 12:1). “No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo” (1 Jn. 2:15). “Se fiel hasta la muerte… ” (Ap. 2:10).

Amados, por largo que parezca el Camino, y a pesar de los años que demore recorrerlo, por mucho que parezca costar el abordaje, demos la suficiente importancia a lo que nos espera Allá. Cuando lleguemos, ya no tendremos jamás que preguntarnos, “Cuanta Distancia es… ”. Es que no habrá distancias.

Escribiendo para los que tenemos la esperanza de la vida eterna,

Soy vuestro colaborador en el Santo Ministerio,

Pst. Eliseo Rodríguez
Iglesia E. Monte de Sion.

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