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¿DESOCUPADOS?

¿DESOCUPADOS?

El Señor Jesucristo relató la parábola de alguien que salió a contratar obreros para su viña. La pregunta del señor de la viña a los que iba a emplear, nos entrega un reto trascendental: “¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados?” (Ver Mt. 20:1-7). Es como una voz que intenta despertar de un letargo injustificado: ¿Es que acaso la viña no os necesita? O, ¿Es que no veis los campos que ya están blancos para la siega? ¿No sabéis que el que riega la semilla recibe salario y recoge fruto para vida eterna? (Ver Jn. 4:36).
La situación y la respuesta de este relato, se ve diariamente en nuestros vecindarios: “Nadie nos ha contratado”. Pero respecto al reino de Cristo, nada nos justifica para estar desocupados. El Señor ha llamado a su iglesia a trabajar en su viña. Él mismo nos ha dicho: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mr. 16:15).

Con el mismo sentir, el apóstol Pablo nos entrega la figura de un cuerpo: “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo y miembros cada uno en particular”. Más adelante, se nos dice: “El Espíritu reparte a cada uno en particular como él quiere”. Luego muestra la función, por orden, que cada uno ocupa en el cuerpo de Cristo (Ver 1 Co. 12). Es que la iglesia del Señor está diseñada de manera que todos seamos útiles en alguna labor. Así como en el cuerpo todo funciona conforme el diseño del Creador, en la Casa de Dios, todo cristiano debe saber a qué labor Dios le ha llamado. Lo único que no tiene justificación es estar DESOCUPADOS.

En el momento que estoy escribiendo este Boletín (10:30 am), estoy físicamente ascendiendo a unos treinta y ocho mil pies, en un Boeing 737 de American Airlines, regresando a Miami, de un viaje misionero a Nicaragua. Los Seminarios impartidos a pastores y líderes fueron muy bendecidos, así como el que impartió la hermana Mileyvis a las mujeres, y las palabras de confirmación de Aniela a los ministros y hermanos, entre otros. Se ofreció un estudio a la familia, ministramos el Evangelio en la radio nacional cristiana, en un auditorio repleto de cristianos en ayuno, y la audiencia nacional a esa hora era de unos 700 000 (setecientos mil). Luego fuimos a la Televisión y allí también dimos exaltación al Nombre de Jesús. Igualmente ministramos la consolación de Cristo a otro grupo precioso de pastores, y llevamos ayudas a ministros y hermanos necesitados. Fueron cuatro días prolíferos en la Obra misionera.

¿Por qué hacemos todo esto? Porque el Señor nos ha contratado para su Viña. Pero en verdad, nosotros que vamos, no somos los únicos protagonistas, sino aquellos que aunque no pueden ir, ayudan, ofrendan y oran para que Dios nos use, nos alientan con sus palabras, soportan nuestra ausencia del pastorado local para obedecer la voz que invita, “pasa a Macedonia y ayúdanos”. Desde estos azules parajes celestes que observo desde mi ventanilla, se puede ver también la tierra, habitada por almas que si nadie va y les interrumpe su desliz, caerían sin regreso en la oscura eternidad sin Dios. Cuando pongo en balanza los testimonios asombrosos que oímos de los hermanos en Nicaragua, de cómo Dios los ministró, los liberó, los enseñó en este viaje, y el de la necesidad cada día creciente de las almas en la oscuridad del pecado, se me hace necesario preguntarme: ¿Habrá forma de quedarme desocupado, tranquilo, acomodado?
Dirijo esta pregunta a ti también: ¿Responderías sí al llamado del Señor en este día, a hacer algo a favor de los que yacen en la fría prisión de sus propios pecados? Dios permita que así hagamos, hasta que él venga, orando, velando, trabajando en tanto que el día dura; la noche viene cuando nadie podrá obrar (Ver Jn. 9:4).

Con la meta de nunca estar DESOCUPADO
Soy vuestro en la viña de Cristo,

Pst. Eliseo Rodríguez
Iglesia Evang. Monte de Sion.

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