skip to Main Content
DIEZ MANERAS DE CELEBRAR EL DÉCIMO ANIVERSARIO

DIEZ MANERAS DE CELEBRAR EL DÉCIMO ANIVERSARIO

Una década es un tiempo relativamente largo. Es la centésima parte de un milenio, y la décima de un siglo. Una década equivale a dos quinquenios y a cinco bienios. Tiene 120 meses, 521.7 semanas y 3652 días. Poder ser testigo de lo que Dios ha hecho en una década, no debe ser pasado por alto sin una celebración. La iglesia Evangélica Monte de Sion en la ciudad de Miami, Florida, cumple una década de existencia. Fue fundada oficialmente el 8 de Enero del 2008. Este domingo 25 de febrero vamos a tener nuestra Celebración de Aniversario. Así que veamos las mejores diez maneras de celebrar diez años en la Casa de Dios.

La primera es congregándonos. Ya desde el primer siglo de la era cristiana, algunos hermanos comenzaron a manifestar la costumbre de enfriar su fervor por estar en la casa de oración. Fue por eso que el escritor inspirado advirtió: No dejando de congregarnos como algunos tienen por costumbre (He 10:25). Se sabe que la iglesia está viva cuando, dentro de otras cosas, imitamos a Jesús en su frecuencia de visitas al templo de Dios. Él le pudo decir a sus detractores que estaba cada día en el templo (Mt 26:55). La iglesia primitiva también estaba todos los días en el templo y por las casas, enseñando y predicando a Jesucristo (Hch 5:42). Debemos recordar cuán bueno y delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía. Monte de Sion reconoce que allí Dios envía bendición y vida eterna (Sal 133).

La segunda manera en que vamos a celebrar, está inspirada en las palabras de David en el Salmo 103:1,2 referentes a la necesidad de bendecir al Señor sin olvidar ninguno de sus beneficios. Por tanto, la iglesia que pastoreo debe celebrar su primera década haciendo memoria de lo que Dios ha hecho a su favor en este tiempo. La lista de bondades del Señor con nosotros en este período es suficientemente larga como para intentar describirla aquí. Pero sí tenemos el deber de reconocer que el Bendito Señor ha desbordado su benevolencia sobre esta joven comunidad cristiana. Este fin de semana los miembros de Monte de Sion habrán de recordar otra vez que toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación (Stg 1:17), por tanto, nuestras almas lo van a bendecir.

La tercera manera como haremos connotar nuestra fiesta, es con gratitud. La Biblia nos exhorta a ser agradecidos (Col 3:15). Y no queremos retener esa gratitud en forma silente, de tal modo que sólo nosotros individualmente vayamos a ser conscientes de ello. Anhelamos decirle al Señor: Gracias te damos, oh Dios, gracias te damos, porque cercano está tu nombre (Sal 75:1). Queremos dar muchas acciones de gracias al Señor (Ver 2 Co 9:12). Todo el servicio de este domingo va a ser motivado precisamente por la gratitud, pues la Palabra nos enseña que es mediante ella que debemos servir al Señor y agradarle con temor y reverencia (He 12:28).

La cuarta forma que hemos elegido para celebrar estos primeros diez años es con oración. Debido a la encomienda fundamental que el Señor le ha dado a la iglesia, este domingo vamos a orar en la manera que Cristo nos ordenó. El Señor dijo que la mies es mucha, pero los obreros pocos. Por tanto, nos mandó a rogar al Señor de la mies que envíe obreros a su mies (Mr 9:36-38). La iglesia es manada pequeña dentro de un mundo mayoritariamente perdido (Ver Mt 7:13; Lc 12:32). Todavía se oye el ruego de aquel varón gentil, pasa a Macedonia y ayúdanos (Hch 16:9). Si oramos por esta petición, la próxima década puede convertirse en cosecha de almas salvadas para Cristo.

Una quinta manera de darle forma a nuestra celebración es amándonos unos a otros. Somos el cuerpo de Cristo y miembros los unos de los otros (Ro 12:5; 1 Co 12:27). Por tanto, este domingo será un honor ver la imagen de Dios en nuestros hermanos. Una iglesia puede celebrar realmente un aniversario si, dentro de otras cualidades, los hermanos han aprendido a llevar los unos las cargas de los otros (Gl 6:2), si practican el amor fraternal (Ro 12:10), si al ver al hermano que padece necesidad, los que están en una situación mejor, comparten con él de lo que Dios les ha dado (Ef 4:28), si ya no aman de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad (1 Jn 3:18). Este amor identifica a una iglesia que conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios porque Dios es amor (1 Jn 4:8). 

Tenemos una sexta justificación para celebrar este décimo aniversario. Se trata de comer juntos con alegría y sencillez de corazón. Así lo hacía la iglesia primitiva en Jerusalén (Hch 2:46). Esta práctica es sinónimo de comunión porque la mesa en la Biblia está relacionada con acercar a alguien al corazón, al hogar. David trajo a su mesa a Mefi-boset y le dijo que él comería siempre allí (2 S 9:7). El mismo Cristo se sentó a la mesa con sus discípulos (Mt 26;20). Al Señor lo vemos muchas veces a la mesa, en casa de un hombre ex leproso en Samaria (Mr 14:3), en casa de Leví (Lc 5:29), en casa de un Fariseo (7:36). Por eso, los cristianos de Monte de Sion vamos a comer juntos este domingo y lo vamos a hacer con regocijo.

Una séptima forma para celebrar el décimo aniversario es sirviendo al Señor con los distintos dones que él nos ha dado. En la iglesia cada miembro tiene su propio don de Dios (1 Co 7:7). Cada uno según el don que ha recibido, debe ministrarlo a los otros como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios (1 P 4:10). En nuestro culto de celebración este domingo habrá salmos, himnos, doctrina, revelación, interpretación y todo lo que tenga en su programa el Espíritu Santo. Mas todo se hará para edificación (1 Co 14:26). No será esta una celebración para medir cuál ministerio es mejor, ni cuál don parece más abundante. Todo será hecho, sobre todo, para glorificar a Cristo en su iglesia.

Tenemos una antepenúltima forma de celebrar una década. Tiene que ver con el reconocimiento a los que trabajan en el Señor. Así lo ordena la Palabra en 1 Ts 5:12,13. Esta es una esfera de la iglesia que, a veces, está usada fuera de medida en ciertos círculos donde el orgullo humano parece ahogar el mensaje del siervo sufriente, el humilde Cordero de Dios. Pero en otros círculos se adolece de un reconocimiento a los obreros de Cristo. El creyente que desarrolla una labor ministerial constante y con toda humildad en la casa de Dios, debe ser reconocido y, este domingo, Monte de Sion va a mencionarles y honrarles con amor.

La novena fórmula de nuestra celebración es sentarnos a escuchar la Palabra guiadora que el predicador va a traer en el contexto de esta década de fe. La Palabra tiene poder para sobreedificarnos y darnos herencia con todos los santificados (Hch 20:32). Esperamos expectantes escuchar las orientaciones divinas para un año por delante. Podemos testificar que uno de los ingredientes más preciados que nos hicieron llegar hasta aquí es el hecho que Monte de Sion habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina (Ver Tit 2:1). El buen mensaje no es siempre el que más gusta, sino el que es más necesario, y no siempre lo que necesitamos escuchar es lo que más anhelaríamos oír. Pero sin compromisos con otros sino sólo con el Señor, Monte de Sion le dirá siempre amén al mensaje que impida que se haga vana la cruz de Cristo. Nuestro enfoque al predicar es Cristo, y este crucificado (1 Co 2:2).

Por último, queremos celebrar esta gloriosa década teniendo en cuenta el por qué la iglesia existe aquí. La gran comisión de Cristo es que vayamos al mundo y prediquemos el evangelio a toda criatura, discipulemos, les bauticemos y enseñemos a guardar todo lo que él ha mandado (Mt 28:19,20; Mr 16:15). Una iglesia local sin enfoque hacia afuera, sin tratados, sin evangelismo, sin carga por el pecador, ha perdido su derecho existencial. Por eso, convocamos a los queridos hermanos de Monte de Sion, para que en este servicio de aniversario traigamos a algún invitado, de modo que las almas sean salvadas. Si así sucede, la iglesia justifica su existencia en este mundo. Monte de Sion tiene un slogan que resume nuestra misión vertical y horizontal. El rótulo interno del templo dice: Entre a adorar, salga a evangelizar. ¡Que así sea siempre, hasta que Cristo venga a levantar a su iglesia gloriosa! Entonces, no tendremos que celebrar más Aniversarios porque el tiempo no será más, debido al estado eterno en que viviremos los redimidos en aquella Nueva Jerusalén.

Permita el Señor que no olvidemos sus beneficios, que seamos agradecidos, que continuemos orando, congregándonos, amándonos, comiendo juntos, ministrando los dones, reconociendo a los obreros, escuchando la Palabra e invitando a muchos a venir y conocer a Cristo. Si esto hacemos, se vale que celebramos gozosos nuestro décimo aniversario.

Pidiendo a todos que se gocen con nosotros,

Vuestro servidor,

Pst. Eliseo Rodríguez
www.iglesiamontedesion.org
www.christianzionuniversity.org

Back To Top