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EL AYUNO ESCOGIDO

EL AYUNO ESCOGIDO

Estos son los días que Cristo señaló, hablando del ayuno. Él dijo que cuando el esposo fuese quitado, entonces en esos días, sus discípulos ayunarían (Mt 9:14-15). Él es el esposo, pues con el vamos a celebrar muy pronto, las Bodas del Cordero (Ap 19:7-9). Después de morir para pagar el precio por la iglesia, y resucitar, se fue a prepararnos lugar, en la Casa del Padre. Así que los días llegaron cuando se haría tan necesario ayunar, que Cristo dio por sentado esta práctica en la vida de sus seguidores: “ayunarán”.
Ahora, es vital saber de antemano, que el ayuno no tiene poder redentor para el pecador. Lo único que redime el pecado, es el sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo en la cruz (He 9: 11-12).
Miremos juntos el capítulo 58 de Isaías. Aprendamos de allí algunas lecciones sobre el verdadero ayuno, que nos pueden servir de guía en esta práctica tan vital para el avance de la Obra de Dios en la tierra.
Cómo no es el ayuno escogido por Dios
Primero, el ayuno no debe hacerse sin estar acompañado de arrepentimiento y contrición de espíritu. Dios se quejó de un pueblo que ayunaba, pero no le hacía caso a Él; ayunaba, pero no se daba por entendido. Es que el ayuno no está diseñado como una disciplina donde se busca el gusto propio. Así que no tuviese ningún valor, si no se hiciese con la intención de que fuese un día agradable a Dios (vv 3, 5 b).
Segundo, el ayuno no tiene valor para con Dios, si se practica sin querer reparar el daño que hayamos hecho a nuestros semejantes. No se debe ayunar, y a la vez oprimir a los trabajadores, ayunar y a la vez contender, ayunar y a la vez herir con el puño inicuamente (Is 58:3-4).
En tercer lugar, el ayuno no consiste en pasar hambre simplemente. No es conforme a Dios, ayunar sin abundante y humilde oración. Dios hace ver en Isaías 58: ¿de que valdría ayunar, si nuestra voz no fuese oída en lo alto? No hay un verdadero ayuno, sin invocación de Dios y sin clamor (v 4 b; 9).
En cuarto lugar, el ayuno según Dios, no basa su importancia, únicamente de acuerdo a las posturas físicas que tomemos ayunando, tales como inclinar la cabeza como junco, y hacer cama de cilicio y de ceniza. El ayuno, entonces, no es meramente una disciplina corporal, sino también una entrega total del corazón (v 5).
Luego, se nos ofrece la fórmula sobre el ayuno que sí aprueba Dios:
1.- Dios escogió un tipo de ayuno, que permite lograr estos propósitos:
a) desatar las cargas de opresión,
b) Dejar ir libres a los quebrantados,
c) Romper todo yugo (v.6)
2.- Dios escogió un tipo de ayuno en el cual
a) se adquiera discernimiento para identificar el hambre de los que nos rodean,
b) se alcance una disposición a compartir con otros lo que Dios nos ha dado,
c) se llegue a tener una alta responsabilidad para con los desamparados,
d) se consiga una gran sensibilidad de corazón hacia los desposeídos,
e) se obtenga un justo sentido sobre la necesidad de la fraternidad entre hermanos (Ver v 7).

Finalmente, Isaías 58 nos hace evidente, cuales son los resultados que se obtienen en el ayuno escogido por Dios.
Dos veces aparece la palabra entonces a partir del versículo 8, indicando el momento de comenzar a cosechar resultados por haber ayunado conforme a Dios.
1. Las tinieblas desaparecen, y nuestra luz nacerá como el alba. Lo mismo que antes era oscuridad, ahora será como el mediodía.
2. Se hace apresurar el tiempo cuando otros podrán ver la salvación que Dios nos haya dado.
3. No tendremos que auto defendernos de nuestros acusadores, porque la justicia delante de Dios, irá delante de nosotros.
4. No temeremos a ataques traicioneros del Enemigo, porque la Gloria del Señor será nuestra retaguardia (v. 8-10)
5. Nuestra invocación y clamor durante el ayuno, encontrará abierto el oído de Dios y abiertas también las puertas de Su corazón, diciéndonos: Heme aquí.
6. Tendremos garantizado el seguir siendo pastoreados por nuestro Dios. La identidad y el sentido de ser Sus ovejas, se fortalecen en nosotros.
7. Para cada tiempo de ansiedad de nuestras almas, beberemos del manantial de vida para reposo y descanso espiritual.
8. Cuando las fuerzas nos falten para continuar, Dios nos devolverá el vigor.
9. Vendremos a ser semejantes a un huerto que tiene garantizado el riego que proviene de un manantial de aguas vivas (v11)
10. Lo que estaba tan arruinado en nosotros, a tal modo que hasta los cimientos antiguos habían sido dañados, volverá a ser levantado y edificado por nuestra propia generación.
11. Nuestro nombre será reconocido como el de alguien que repara portillos y restaura calzadas para que muchos habiten (v 12).

Amados (as) ante estas preciosas y grandísimas promesas condicionadas al verdadero ayuno, oro para que seamos inspirados a ayunar según Dios y que se cumpla lo que dijo Jesús “… en aquellos días, ayunarán”.

En el amor de Cristo,

Pst. Eliseo Rodriguez
Iglesia Evangélica Monte de Sion

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