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EL LADO JUSTIFICADO DE LA CONTIENDA

EL LADO JUSTIFICADO DE LA CONTIENDA

Hay una contienda de carácter benigno, que corresponde a un celo espiritual, es la contienda por la fe: “… me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Jud. 3). Esto es un llamado a defender con firmeza la verdad del Evangelio. Cristo mismo le enseñó a los nuevos creyentes: “Si vosotros permaneciereis en Mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Jn. 8:31-32).

Miremos siete aspectos en el capítulo único de Judas, sobre el imperativo de contender a favor de la verdad:

1. Debemos contender a favor de la fe (equivale a sana doctrina) para que siempre sea la misma fe “… que fue una vez dada a los santos” (v. 3). Es la doctrina de Cristo (2 Jn. 1:9). El que la oye y la obedece con constancia, tiene su casa edificada sobre la roca (Ver Mt. 7:24-25).

2. Debemos contender por la fe, frente a los falsos maestros, quienes convierten en libertinaje la gracia de Dios (v. 4). La gracia no es una licencia para pecar; por el contrario, ella misma nos enseña a vivir sobria, justa y piadosamente (ver Tit. 2:11-12).

3. Debemos contender para que la verdadera fe sea guardada de la incredulidad. Aunque Israel fue salvo de Egipto por mano de Dios, los que no creyeron, perecieron (v. 5). Luchemos para que no haya en ninguno de nosotros corazón malo de incredulidad para apartarnos del Dios vivo (Ver He. 3:12).

4. Debemos contender a favor de la fe, en contra del libertinaje sexual, mirando este escarmiento: “… como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado he ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno” (v. 7).Enfaticemos con valor que el cuerpo no es para la fornicación sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo, y que nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo (Ver 1 Co. 6:13, 19).

5. Debemos contender ardientemente por la fe, para preservarla de la falta de respeto a la autoridad. Judas cita a los que rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores (v. 8). “No hay autoridad sino de parte de Dios… De modo que quien se opone a la autoridad a lo establecido por Dios resiste… ” (Ver Ro. 13:1-2). Velemos firmemente por este principio: La obediencia a las autoridades establecidas por Dios, es parte fundamental de la doctrina de Cristo.

6. Debemos contender por la fe, a tal manera que el mal hablar no tenga cabida entre los santos. Aquí son mencionados los murmuradores, los querellosos, aquellos cuya boca habla cosas infladas, que adulan a las personas para sacar provecho (v. 16). Uno de los pecados que evitó a Israel poseer Canaán, fue la murmuración (Ver 1 Co. 10:10). Luchemos con vehemencia contra ese flagelo letal. Nuestra palabra debe ser “… siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepamos cómo debemos responder a cada uno” (Col. 4:6).

7. La recomendación final en defensa de la fe original es esta: “Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna (vv. 20-21).

Un antiguo himno, en una de sus estrofas, hace interrogarse al propio autor respecto a esta contienda por la verdad:

Lucharon otros por la fe
¿Cobarde habré de ser?
Por mi Señor yo pelearé
Confiando en su poder

Con una invariable disposición de luchar a favor de la fe del principio, y animando a todos para que sean colaboradores de este propósito santo,

Soy vuestro en el Amado,

Eliseo Rodríguez
Pastor Iglesia Ev. Monte de Sion

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