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EL MODELO QUE FUE MOSTRADO EN EL MONTE

EL MODELO QUE FUE MOSTRADO EN EL MONTE

En el caso que nos ocupa primero, el modelo fue mostrado en el Monte Sinaí. Desde aquella inmensa altura Moisés recibió de Dios el plano para la construcción de un tabernáculo donde Israel hallaría reconciliación con su Creador. Es sugerente que cuando Moisés había recibido todas las instrucciones para la edificación del santuario, el Señor le inquirió: Mira, has todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte(Ex 25:40; He 8:5).Moisés debería entregar el plano a los que harían el diseño, la construcción y el montaje de cada pieza en el tabernáculo. Si algo fallaba humanamente en ello, se rompía el cumplimiento del propósito para el cual Dios lo había mandado a hacer. Pero Dios mismo capacitó a Bezaleel y a Aholiab para hacer todo de acuerdo al modelo que en el monte había sido revelado (Ex 31:1-6). Cuando todo estuvo perfectamente terminado, la gloria de Dios llenó la tienda y el humo de su presencia se hizo manifiesto (Ex 40:34,35). Aquello era el sello de la aprobación divina, para que, a partir de ese día, el tabernáculo llegara a ser un lugar de reunión entre Dios y su pueblo.

Ahora, los que hemos recibido la gracia de Cristo a través de la fe, no necesitamos guardar la ley ritual dada en el Monte Sinaí. Nuestro monte es otro, nuestra legislatura es diferente, nuestro Cordero es distinto. Fue en la elevación del Calvario donde el perfecto Cordero de Dios hizo la ofrenda perfecta para perfeccionarnos eternamente (Ver Jn 1:29; He 10:14). Así que, no necesitamos derramar sangre de corderos, ni ofrecer aquellas libaciones hechas con conciencias acusadas, pues el efecto purificador era solamente en la carne (He 9:13,14). Desde el monte Calvario donde Cristo fue crucificado, se obró la absolución total de nuestra deuda y se derramó la sangre preciosa, capaz de reconciliar al hombre con su Creador (Ver Col 1:20).

Ahora, la cruz del monte Calvario no solo fue el escenario donde se satisfizo para siempre la demanda de la justicia divina por el pecado humano, sino fue también la plataforma dolorosa donde el Hijo del Hombre fue levantado. Él mismo anunció: Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado… (Jn 3:14,15). También dijo: Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo(Jn 12:32). A diferencia del modelo presentado a Moisés en el Sinaí, en el monte Calvario, Cristo fue alzado como un modelo de vida. Los apóstoles habían recibido de él mismo la meta del discipulado: Bástale al discípulo ser como su Maestro(Mt 10:25). Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis(Jn 13:15).El Señor Jesús corrigió a Pedro cuando éste se puso delante de él, pues su lugar era detrás del Maestro para seguir su camino, aunque éste lo llevara a la cruz (Mt 16:22-24). Por tanto, Pablo dijo ser imitador de Cristo (1 Co 11:1). Pedro enseñó que, como Cristo padeció por nosotros en la carne, nosotros también debemos armarnos del mismo pensamiento (1 P 4:1). Juan exhorta: el que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo(1 Jn 2:6).

Igualmente, toda la vida cristiana práctica halla su modelo perfecto en la persona de Jesús. Por ejemplo:

  1. El bautismo en aguas que se practicó desde el principio de la iglesia, se hizo en obediencia al mandamiento de Cristo mismo, que los creyentes de todas las naciones fueran bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (Mt 28:29).
  2. Pablo presentó, igualmente, la doctrina de la santa Cena citando que Cristo, la noche que fue entregado participó del pan y de la copa con sus discípulos. El recordaba que el Señor mismo dijo: Hacedlo en memoria de mí(Lc 22:19;1 Co 11:23,24)). El Apóstol enseñó que la copa de bendiciónque bendecimos, es la comunión de la sangre de Cristo y que el pan que partimos, es la comunión del cuerpo de Cristo (1 Co 10:16).
  3. De igual manera, los verdaderos discípulos leen y escudriñan la Palabra. Es que tienen el ejemplo del Señor mismo, quien comenzó su ministerio leyendo al profeta Isaías (Lc 4:16-20) y ordenó que se escudriñen las Escrituras porque ellas son las que dan testimonio de él (Jn 5:39). Él llamó insensatos y tardos de corazóna los que no habían creído lo que los profetas habían dicho (Lc 24:25).
  4. En igual medida, los creyentes perdonamos a nuestros ofensores, porque Cristo es modelo de esa manifestación de amor que se llama misericordia (Ver Ef 4:32). Cuando a él lo maldecían, no respondía con maldición, cuando padecía no amenazaba, sino que encomendaba la causa al que juzga rectamente(1 P 2:23). Una de sus oraciones más sublimes, la hizo pendiente del madero, donde pidió al Padre que perdonara a los que le crucificaron porque no sabían lo que hacían (Lc 23:34).
  5. La vida de comunión con Dios, donde el creyente es llamado a la oración, la alabanza, y la gratitud, también halla su modelo insuperable en nuestro Señor. Él se levantaba siendo aún oscuro e iba a lugares desiertos para orar (Mr 1:35). A veces, se pasaba las noches en el monte, en oración (Lc 6:12). Él recibió su bautismo, orando en el rio Jordán (Lc 3:21), comenzó su ministerio público después de haber estado separado con Dios por cuarenta días en el desierto (Mt 4:1,2) y lo terminó orando en el Calvario, al entregar su espíritu al Padre (Lc 23:46).
  6. Así mismo, la costumbre de congregarnos frecuentemente para darle culto a Dios en la comunión con los hermanos, encuentra en el Maestro un modelo insustituible. Cristo tenía la costumbrede congregarse en la sinagoga (Lc 4:16). Él mismo dijo que estaba cada díaen el templo (Mt 26:55; Lc 22:53). Se reunía con sus discípulos en privado (Ver Mr 10:1,10) y a todos los que le buscaban, les brindó su mejor regalo, la salvación y la vida eterna (Ej. Mt 9:2; Lc 7:47,48; 19:9).
  7. Y, finalmente, la práctica de darle a Dios nuestras ofrendas encuentra en Jesús, el ejemplo singular. Él fue quien enseñó que se debe dar a Cesar lo de Cesar y a Dios lo que es de Dios (Mt 22:21). Él calificó la ofrenda de la viuda en el templo como la mayor, porque de su pobreza ella había echado todo el sustento que tenía(Lc 21:1-4). Jesús de Nazaret ofrendó a Dios de una manera que nadie ha podido superar jamás. Él se dio a sí mismo en rescate por nuestros pecados(Gl 1:3,4) y, ese sacrificio insuperablemente costoso, es ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante(Ef 5:2).

Amados, debemos mirar el modelocontinuamente, más, cuando en esta última etapa de la iglesia en la tierra, hay tantos falsos cristos y tantos maestros amontonados, a quienes también sólo les interesa decir u oír algo nuevo (Ver Mr 13:22; Hch 17:21; 2 Ti 4:3). Nuestro singular Jesucristo es suficiente como modelo de vida. Con él, desde el Gólgota aprendemos que al perder el mundo ganamos el cielo, que, al ser despreciados por los hombres, hallamos el favor de Dios, y que, al sufrir con Cristo, también reinaremos con él (Mt 16;25; 2 Ti 2:12). Con Cristo, la cruz se convierte en corona y la muerte en vida, y si experimentamos el dolor de sus padecimientos, participaremos de la gloria de su resurrección (Ver Ro 6:5).

Ahora entiendo a Pablo decir: Para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia y lo que ahora vivo en la carne lo vivo en la fe del Hijo de Dios el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí(Fil 1:21).

¡Sigamos el modelo mostrado en el Calvario!

En él,

Pst. Eliseo Rodríguez
www.iglesiamotedesion.org
www.christianzionuniversity.org

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