skip to Main Content
EL ROL SAGRADO DE UNA MADRE

EL ROL SAGRADO DE UNA MADRE

El ser madre, desde el punto de vista de Dios, no consiste solamente en el milagro de concebir y de dar a luz una criatura. La Palabra menciona aun la posibilidad de que alguna mujer pueda dejar de compadecerse del fruto de su vientre (Isa. 49:15). Tal ignominia la vemos con tristeza, muy comúnmente, en los Noticieros de todo el mundo.

Por eso te invito a viajar a la perspectiva de Dios, y encontrar tres de las grandes responsabilidades que requiere el ser madre:

La primera: Una madre tiene el rol de saber que sus hijos son del Señor: “herencia de Jehová son los hijos… ” (Sal. 127:3). Ana era tan virtuosa, que le pidió a Dios, le otorgara el privilegio de ser madre, mas no para meramente serlo, sino con el fin de regalar a Dios mismo el fruto de su vientre: “si … dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida… ”. Luego, cuando ya era madre, lo trajo al tabernáculo, donde el niño se quedaría a vivir por mucho tiempo, y dijo: “Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová” (Ver 1 S. 1:11, 28). En el don de la maternidad, Dios busca una descendencia para él (Ver Mal. 2:15). Esta responsabilidad estaba arraigada en los seguidores de Cristo. A  él  “le fueron presentados unos niños, para que pusiese sobre ellos las manos, y orase” (Mt. 19:13). Y los mismos padres, traían sus hijos pequeños para presentarlos al Señor (Lc. 2:22).

En segundo lugar, una madre está llamada, no solamente a ser cuidadora física del fruto de su vientre, sino a ser también una instructora de fe. La madre de Lemuel fue honrada por su propio hijo en relación a esta virtud. Él testificó que ella, en profecía, le enseñaba a no poner su vida a merced del licor, sino a hacer juicio y justicia para con sus semejantes desfavorecidos (Ver Prov. 31:1-9). Cuando Jesús tenía doce años, se quedó en Jerusalén, terminada la fiesta de la Pascua. José y María, después de buscarlo sin éxito por tres días, se percataron que pudiese ser encontrado en el templo. Y en efecto, allí estaba sentado en medio de los doctores de la Ley (Ver Lc. 2:41-49). ¡Que cada madre trace la meta de que sus hijos sean para el templo de Dios! Reconociendo la virtud de instruir en cuanto a Dios, se mencionan tanto a la madre de Eunice como a la de Timoteo: “trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice… ”. Como fruto de ello, luego se reconoce en el joven “… desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras… ” (2 Ti. 1:5; 3:15). Con toda razón, el hijo de Eunice, llegó a ser “un buen soldado de Jesucristo” (Ver 2 Ti. 2:3).

El tercer rol de una madre, es rodear a sus hijos de una persistente intercesión. Ana pudo decir: “por este niño oraba” (1 S. 1:27). La mujer Sunamita, cuando su hijo murió, intercedió por él ante Eliseo, el varón de Dios. Como resultado, su hijo regresó a la vida (Ver 2 R. 4:18- 37). Debemos ser constantes en la oración (Ro. 12:12). Pero su maravilloso efecto, puede ser tanto preventivo como curativo. Ana y la Sunamita, ilustran ambos lados respectivamente. Ana oró previo al nacimiento y la Sunamita intercedió por un milagro de resurrección. En ambos casos, Dios fue fiel en responder. Susana Wesley era madre de diecinueve hijos. Ella misma era la instructora escolar de todos, y la sustentadora de ellos en cuanto a alimentos y vestidos. Pero uno de los regalos maternos más preciados que les dio, consistía en que una vez al día, Susana se encerraba en su cuarto para orar una hora entera a su Dios. No fue extraño, entonces, que le diese al mundo hombres como Juan Wesley y Charles Wesley, quienes fueron usados en algunos de los más grandes avivamientos de la historia.

Madre, si tus hijos están en Cristo, o si están extraviados de la fe, no dejes de creer que ellos son herencia del Señor, sigue dándoles siempre una Palabra instructiva, y permanece orando por ellos hasta el fin. El trabajo de tu rol materno, tendrá algún fruto benigno en la eternidad de sus preciosas almas.

A mujeres cristianas, aunque aun no tengan hijos de su vientre, les digo: Siempre que Dios lo ponga en vuestro camino, hagan la labor de una madre. Instruyan a un niño, sean instructoras de los indoctos, Animen a otras madres a consagrar sus hijos al Señor, y oren fervorosamente por cuántos hijos vean que viven en el peligro de perder para siempre sus almas. ¡Tu labor será verdaderamente maternal, y Dios te recompensará con creces!

A todas las que cumplan con este sagrado rol, les deseamos

¡ MUCHAS FELICIDADES EN EL DÍA DE LAS MADRES !

Con amor sincero,

Pst. Eliseo Rodríguez
Iglesia Monte de Sion,
Miami, Fl, USA.

A la iglesia local: Monte de Sion, tiene preparado un Servicio Especial mañana, con alabanzas al Señor, Palabra de Dios, regalos a todas nuestras madres, y un brindis preparado por los Caballeros. ¡Bienvenida toda la familia, e invita a otros para que puedan estar!

10.00 am Clamor.

11.00 am Un Servicio Especial.

Back To Top