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FRUTO DE ARREPENTIMIENTO

FRUTO DE ARREPENTIMIENTO

Cuán importante es estar a cuentas con Dios. El profeta Isaías escribió inspiradamente sobre ello. (Ver Isa. 1:10-18). Y otros escritores, como por ejemplo, Joel, dieron buen espacio de sus escritos a amonestar sobre la importancia relevante que tiene el hecho de estar en paz con el Creador (Ver Jl. 2:12-27). Hay recomendaciones como esta: “Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; y por ello te vendrá bien” (Job 22:21). Cada vez que hay arrepentimiento, no se hacen esperar las bendiciones de parte del Señor. Es “… arrepentimiento para vida” (Hch. 11:18). Miremos algunos aspectos relevantes sobre el Arrepentimiento y su Fruto.

QUIENES TIENEN QUE ARREPENTIRSE? El asunto de arrepentirse no es únicamente para los que nunca han conocido a Dios. Juan el Bautista le decía a sus hermanos judíos: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mt. 3:2), y Cristo proclamaba al mismo Israel, luego: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos… ” (Mr. 1:15). A los cristianos de Corinto, Pablo le decía, una vez que se habían arrepentido de tolerar el pecado en la iglesia: “Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento” (2 Co. 7:9). Cristo le habló a la iglesia de Tiatira sobre las consecuencias para algunos, de no arrepentirse de las obras de una tal Jezabel (Ver Ap. 2:22-23). Con humildad admitimos que “tenemos este Tesoro en vasos de barro” (2 Co. 4:7). Y todavía oímos del apóstol inspirado: “Os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo” (2 Co. 11:2). Ahora, cuando erramos el camino, como el caso de Pedro y Bernabé en Antioquía (Gl. 2:11-14), tenemos el deber de arrepentirnos de inmediato, para hallar gracia delante del Señor. Mas, falta una pregunta: ?Que es arrepentimiento?

QUE ES ARREPENTIMIENTO? Arrepentimiento no es un mero resentimiento emocional que se pueda sentir al “errar el blanco”. Tampoco es una sensación de miedo por las consecuencias que nuestras malas decisiones nos pueden deparar. El concepto, desde el punto de vista que lo tratamos aquí, es “… arrepentimiento para con Dios” (Hch. 20:21), o sea, está precedido y a la vez mezclado con una tristeza que es según Dios (2 Co. 7:10), un dolor interno por el hecho de haber ofendido a ese Padre que tanto nos amó.

EJEMPLOS DE FRUTO DE ARREPENTIMIENTO. Cuando el arrepentimiento ocurre, siempre hay un fruto. Juan el Bautista le decía a sus contemporáneos: “Haced, pues frutos dignos de arrepentimiento” (Mt. 3:8). Un hijo que le dijo a su padre “No quiero”, cuando e éste le había enviado a trabajar en su viña, después se arrepintió. Pero su arrepentimiento no fue una simple sensación de pesar. El texto dice que “luego, arrepentido, fue”. Hubo una acción producida por el arrepentimiento, un fruto. (Ver Mt. 21:28-29). Cuando en Marcos 1:15 Cristo le decía a las multitudes, “arrepentíos”, el paso inmediato era: “… y creed en el Evangelio”. Este orden en que Jesús presenta ambos aspectos muestra que la fe en las Buenas Nuevas de Salvación, es un fruto del arrepentimiento. Cuando Zaqueo se arrepintió de su mal obrar, hizo conocer el fruto de su contrición: “He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado”(Lc.19:8). Cuando Pedro predicó en Pentecostés, interpretando la muerte y resurrección del Señor y el derramamiento del Espíritu Santo, los presentes, se compungieron de corazón. Pero no solo sintieron el dolor que es característico de un genuino compungimiento espiritual, sino que hicieron la pregunta relacionada con el fruto: “… ¿qué haremos?” (Hch. 2:37). La respuesta de Pedro fue: “arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros… ” (Hch. 2:38). El bautismo en aguas no tiene poder salvador por sí mismo, pero es un fruto natural del arrepentimiento. En el mensaje del mismo Discípulo, a causa de la muchedumbre que vino por la sanidad del cojo, invitó a sus oyentes a ir en una sucesión lógica de dos eventos: Primero, “arrepentíos”. Luego “… convertíos” (Hch. 3:19). Convertirse no es lo mismo que arrepentirse. Convertirse es una acción producida por el arrepentimiento, en el cual el arrepentido, regresa al Camino de Dios que había antes abandonado.

CONCLUSION. Dios está esperando de nosotros, que una actitud interna de un corazón contrito y humillado, produzca fruto, más fruto mucho fruto, fruto que permanezca (Ver Jn. 15:2, 5, 16). “Así que ofrezcamos siempre a Dios, por medio de Él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesen su Nombre” (He. 13:15). En este mismo sentido, un himnólogo le decía al Señor: “?Qué te daré, Maestro?” Y se respondía: “No la mitad, mas todo mi ser… ”. !Que sea nuestra vida ante el Señor, una olorosa ofrenda viva, de la cual Él perciba olor fragante! Y no cejemos en decir a todos, que Dios espera de sus criaturas, FRUTO DE ARREPENTIMIENTO.

Con amor sincero en Jesús,

Pst. Eliseo Rodriguez.
Monte de Sion.

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