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 GLORIAS DE UN PUEBLO ARRODILLADO

 GLORIAS DE UN PUEBLO ARRODILLADO

Las Escrituras nos invitan: “Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor”  (Sal. 95:6). Por tanto, el arrodillarse ha sido parte del culto a Dios durante milenios. Debemos hacerlo “Porque él es nuestro Dios, nosotros el pueblo de su prado y ovejas de su mano” (v. 7). Entonces, arrodillarse y postrarse, es un acto de reverencia ante la Deidad, una señal de que somos del Señor, y una demostración del carácter manso de los redimidos. En estos tiempos, dicha práctica ha sido un tanto relegada en círculos donde no se toman en serio las enseñanzas fundamentales de la fe. Pero esta invitación divina a acercarnos a Dios, está repleta de promesas. Miremos algunas de las bendiciones si lo hacemos:

En el mismo contexto de la invitación a humillarnos para adorar, encontramos esta expresión: “Si oyereis hoy su voz… ” (Sal. 95:7 b, 8). Dentro de todas las bendiciones guardadas al humilde, oír el susurro de la Voz divina hablándole, ocupa un lugar cimero de importancia. Esta dicha gloriosa aparece aquí aparejada al acto de postrarse delante del Señor. Es que al humillarnos ante él, el oído espiritual se hace más sensible a su Voz. Elías, oró por lluvia después de haber sido usado para demostrar que solo Jehová era Dios. Mientras esperaba una señal respecto a lluvia, permaneció con su cabeza entre sus rodillas. En esa posición, recibió la señal deseada, de que ahora, removido el pecado del pueblo, volvería a llover después de tanto tiempo, como en efecto ocurrió (Ver 1 R. 18:42-45).  Pero Elías no era el único fiel que se postraba así. Dios le dijo: “Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal” (Ro. 11:4), o sea, la doblaban ante el Dios verdadero. Mientras esperamos los tiempos cuando la gloria ha de descender, arrodillémonos también delante de Dios. Sin duda, entonces, “la lluvia de bendición ha de caer”.  ¡Qué gloria para un pueblo arrodillado!

Además,

Estando Daniel absorto por la visita de un mensajero celestial, una mano no humana le tocó y le hizo estar sobre sus rodillas y sobre las palmas de sus manos. Entonces, esa voz vino a él: “… no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras… ”. Aquel que parecía Hijo de Hombre, tocó sus labios (posiblemente una capacitación divina para hablar la Palabra recibida). Luego le fortaleció, le dijo que era amado de Dios, y Daniel recibió grandes revelaciones sobre el Fin (Ver Dn. 10). Hoy también, la amorosa voz de Dios, nos ha de  enseñar cómo él reacciona con presteza ante nuestro deseo por entender sus caminos. Entonces, postrémonos y arrodillémonos delante del Señor. Es en esta actitud, que somos alentados, fortalecidos, y recibimos revelación sobre el futuro. ¡Esto es gloria reservada para un pueblo arrodillado!

Miremos ahora al Señor Jesucristo en Getsemaní, siendo preparado para enfrentar su muerte vicaria. Se apartó de sus discípulos a distancia como de un tiro de piedras, “y puesto de rodillas oró” (Lc. 22:41). Tres veces oró, tres veces se arrodilló. Nada superaría nunca en gloria el hecho de que nos diera salvación, a través de la cruz. Por tanto, ahí de rodillas “… vino un ángel del cielo para fortalecerlo” (v. 43 y recibió la fuerza para acatar la Paternal voluntad de dar su vida por todos. Pero esas rodillas en tierra, y toda la humillación subsiguiente, fueron solo el preámbulo de la gloria que el Padre le ha dado para siempre. ¡Eso si es gloria merecida a un Cristo que estuvo arrodillado!

Finalmente quiero mostrar al único en toda la Biblia que pudo decir: “Sed imitadores de mi, así como yo de Cristo”, al apóstol Pablo (Ver 1 Co. 11:1). Nadie logra parecerse a Cristo, sin humillarse ante Dios. Al despedirse de los lideres espirituales de las iglesias, en Mileto, “… se puso de rodillas, y oró con todos ellos” (Hch. 20:36). Daba así un vivo ejemplo a los ministros del Evangelio, sobre cuán importante es para ellos, orar de rodillas. ¡Qué gloriosa fuera la iglesia hoy, si los dirigentes de ella, se reunieran periódicamente para orar a Dios arrodillados!

Al ver la necesidad de los cristianos de ser fortalecidos internamente por el Espíritu, de arraigarse en amor, y de comprender las dimensiones del Evangelio, Pablo les decía: “Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo… ” (Ver Ef. 3:14-19). El progreso glorioso de la Iglesia, tiene cierta relación con la oración de rodillas de los que están en autoridad espiritual.  Además, este gigante intercesor testificó: “Desde Jerusalén, y por los alrededores y hasta Ilírico, todo lo he llenado del Evangelio de Cristo” (Ro. 15:19). Llenar del Evangelio aquellas regiones saturadas de religiosidad, falsas doctrinas y culto al Emperador, era una lucha férrea contra demonios. Pero un hombre que oraba humillado, lo logró en el Nombre del Señor.  Fue él mismo quien dijo: “Yo como perito arquitecto, puse el fundamento… el cual es Jesucristo” (1 Co. 3:10; 11). Él fue el escritor de la mayoría de las Epístolas, donde se trazan las doctrinas de la fe y práctica a la iglesia gentil. A pesar del poder Satánico que se opone a la Verdad (Ver Jn. 8:44), siervos de Dios que también se postren para orar, tendrán todo el respaldo divino, cuando abran su boca para enseñar las Verdades Fundamentales de la Fe.

Por tanto, invito a todos los santos al alcance de este Eco Pastoral, que juntos en espíritu, pidamos al Señor, nos conceda un corazón tan rendido a su voluntad, que nos sea fácil postrarnos ante Su excelsitud, para poder disfrutar las benditas glorias asignadas a un pueblo arrodillado.

En actitud de reverencia,

Vuestro servidor,
Pst. Eliseo Rodríguez
Iglesia E. Monte de Sion.

¡QUE LAS BENDICIONES ESCRITAS AQUÍ Y MUCHAS MÁS, NOS SEAN OTORGADAS ESTE FIN DE SEMANA EN LA CASA DEL SEÑOR!  ¡Amén!

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