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Héroes Sin Tanta Remembranza

Héroes sin tanta remembranza

La bella galería de Hebreos 11 nos hace sentir retados a imitar la fe de aquellos grandes que le dieron crédito a las promesas divinas y alcanzaron los propósitos trazados frente a si. Pero hoy queremos presentar un tipo de héroes, que pudiesen pasar inadvertidos ante muchos, pero cuyos testimonios confirman que Dios también usa a quienes hacen algo que no pareciera ser demasiado contundente. Por medio de ellos Dios puede canalizar grandezas. Acompáñeme a conocerles:

1. Nahamán, el general sirio, fue milagrosamente limpiado de lepra, a través de los dones divinos concedidos al profeta Eliseo. Pero en el contexto, debemos subrayar la gestión de una muchacha israelita, quien servía a la mujer del enfermo, y quien le habló sobre Eliseo: “Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra. Aquel sencillo anuncio de la joven judía acerca del poder de Dios disponible para sanar una enfermedad tan terrible, fue el comienzo de una jornada que al final trajo gloria al Nombre del Señor, y la conversión de aquel sirio ya sanado, al Dios de Israel (Ver 2 R. 5). Si como ella, usted puede testificar a alguien de que todavía hoy Dios sana a los enfermos y sigue haciendo milagros, eso lo convierte en alguien de gran valor en el reino de Dios.

2. Después que el Señor usara maravillosamente a Pedro en Jope, el apóstol determinó quedarse un tiempo en aquella ciudad. Entonces, se hospedó en casa de Simón, un curtidor. Aunque no es tan bulliciosa, ¡qué labor tan digna es hospedar a siervos de Dios en nuestros hogares! Luego, la azotea de la casa de este curtidor, fue escenario de la extraordinaria visión que Dios mostrara a Pedro sobre Su programa salvador para con los gentiles. Fue en casa de Simón donde Pedro entendió, que a ningún hombre debía llamar común o inmundo. Dios usó la hospitalidad de Simón para traer allí una revelación tan importante, aun para nosotros hoy (Ver Hch. 9:43, y 10:6). Si el Señor te usa siendo hospitalario para con los domésticos de la fe, te ruego que no menosprecies tu trabajo. Dios le concede suma importancia y tiene un alcance ilimitado.

3. Aparejado a esta misma historia, aparecen dos siervos y un devoto soldado, enviados por Cornelio, desde Cesarea hasta Jope. A estos Cornelio les contó respecto a la aparición de un ángel del Señor y la encomienda de hacer venir a Pedro hasta él. La labor encomendada a estos humildes embajadores, era llevar el recado a Pedro, guiando y acompañando luego al apóstol, hasta la casa de Cornelio. El mismo Espíritu Santo le dijo a Pedro respecto a estos tres hombres: “Yo los he enviado” (Hch. 10:20). Aquella sencilla labor fue parte muy importante del primer impacto del Espíritu de Dios en el mundo gentil. Cuando Pedro vino con estos devotos siervos, y comenzó a hablar, el Espíritu Santo cayó sobre los que oían el discurso. Todos recibieron al Señor y llegaron a ser los pioneros de la iglesia gentil. (Ver Hch. 10). Amados, aun el servir de puente para traer cerca de la necesidad espiritual a un siervo de Cristo, tiene un gran mérito y recompensa a los ojos de Dios. ¡Sigue trabajando; Dios puede convertir tu “pequeña” tarea en un inmenso fruto para Su gloria!

4. En Hechos Capitulo 12, Pedro es librado de una muerte inminente a manos de Herodes. Los predicadores centramos el énfasis en el rey, en Pedro, el ángel, los soldados, y la iglesia. Pero es justo señalar que una mujer, llamada María, madre de Juan Marcos, había cedido su casa, para convertirla en sede de lo que Dios usa para hacer grandes hazañas, la oración. Allí en su hogar, “muchos estaban reunidos orando”. Ella había sacrificado su privacidad, comodidad e incluso, la hora del descanso, para dar espacio a lo que más Satanás teme, la oración. Lo hizo a riesgo de perderlo todo debido a la persecución, con tal que desde allí se le ganara la batalla al Enemigo. ¡Qué heroína! A esa misma residencia llegó posteriormente Pedro, ya libre, a testificar de cómo lo que allí se hacia, había traído la victoria contundente. ¡Son héroes también hoy aquellos que brindan su casa, para que desde ellas, la iglesia pelee contra el Enemigo con la vigorosa arma de la oración!

5. Otro de los héroes sin mucha remembranza, fue aquel sobrino de Pablo, que ayudó una vez a salvar de la muerte a su tío (Hch. 23:15-22). Él supo de la sentencia que tenían algunos, de no comer ni beber hasta que hubiesen dado muerte a Pablo. Pero este héroe, del cual no conocemos ni siquiera su nombre, logró entrar en la fortaleza donde Pablo estaba preso, y le avisó del complot. De esta manera, desde Pablo, hasta un Centurión y el Tribuno, el joven avisó cual era la trama, y así Dios salvó al apóstol de morir a traición antes que terminara el programa divino para su vida. Si Pablo hubiese muerto allí, no se hubiesen escrito las valiosas Epístolas a Filemón, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1 y 2 de Timoteo y Tito. Entonces, aunque no muy nombrada, ¡qué obra tan grande hizo aquel hijo de la hermana de Pablo! Solo el saber de un peligro, y avisarlo para que no suceda el mal, es un trabajo que halla mucha estima a los ojos de nuestro Dios.

6. En penúltimo lugar, les presento a Tercio. La única referencia a su persona, la hace él mismo: “Yo tercio, que escribí la Epístola, os saludo en el Señor” (Ro. 16:22). Por alguna situación, el apóstol Pablo no pudo escribir de su propia mano la Carta a los Romanos, el valioso tratado que Dios le inspiró sobre la Justificación por la fe en Jesucristo. Necesitó un amanuense, y allí estaba dispuesto el hermano Tercio. Sus capacidades como calígrafo sirvieron para imprimir las grandes verdades del Evangelio, para ser enviadas a la Iglesia que estaba en Roma. Este escribano no pronunció un discurso elocuente, pero ¡por su trabajo podemos leer que “… ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús… ” (Ro. 8:1). Esta carta paulina que se hizo legible a través suyo, es considerada la más universal de todas las Epístolas del Nuevo Testamento. ¡Ayude a propagar de alguna forma las sanas doctrinas del Evangelio, y usted también será un insigne en la historia de la Iglesia del Señor!

7. Para terminar, conozcamos a Onesíforo. Pablo dijo de él: “Tenga el Señor misericordia de la casa de Onesíforo, porque muchas veces me confortó, y no se avergonzó de mis cadenas… (2 Ti. 1:16; 4:19). El trabajo de este casi desconocido siervo del Señor, no fue directamente plural, pero halló mucho honor por su apoyo directo al apóstol de los gentiles. Su inmensa labor fue confortar, animar, consolar, ayudar a revivir la esperanza al sufrido apóstol en su dolor. Los que trabajamos día y noche en el ministerio, entendemos más de cerca la necesidad tan apremiante que tienen los obreros cristianos de ser confortados cuando en la batalla, el ánimo parece decaer. Cuando el Señor ponga en tu corazón dar una palabra de ánimo a un ministro Suyo, hazlo, porque Dios te ha dado ese valioso ministerio de consolación, del cual se adolece tanto en nuestros tiempos.

Felicito a aquellos santos en Cristo, que no buscan puestos o nombramientos, sino que hacen su labor, sabiendo que del Señor recibirán la recompensa. Ellos saben que su trabajo en el Señor, nunca es en vano (Vea 1 Co. 15:58).

¡Que nuestro caminar por esta tierra, deje tal huella de amor a Cristo y a su iglesia, que se pueda citar nuestro nombre en la lista de

Héroes, aunque sea, sin tanta remembranza!

Tu servidor en Cristo,

Pst Eliseo Rodríguez.
Iglesia Monte de Sion, Miami.

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