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JERUSALÉN, LA CELESTIAL

JERUSALÉN, LA CELESTIAL

Amados, hoy les quiero compartir, por lo menos, la base bíblica del mensaje que prediqué el Domingo pasado, 28 de Abril del 2019, en nuestra iglesia Monte de Sion. Es la primera parte de una serie titulada, Jerusalén, la celestial. Espero les inspire a continuar peleando la buena batalla de la fe y echando mano de la vida eterna. Lo hago porque el mensaje del evangelio debe trascender a esta esfera y apuntar hasta dentro del Velo, donde Jesús entró por nosotros, hecho Sumo Sacerdote para siempre… (He 6:19,20).

Al mirar la descripción tan gloriosa que Apocalipsis nos da sobre la Nueva Jerusalén, el Espíritu Santo trae a nuestra memoria las palabras de Pedro: Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos,4para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros…(1 P 1:3,4).

Les invito a que demos una mirada  a dos aspectos relevantes sobre la ciudad donde pasaremos juntos la eternidad:

1.   La nueva Jerusalén se menciona antes de Apocalipsis

2.   La Nueva Jerusalén es descrita con semejanzas a la iglesia 

I.  LA NUEVA JERUSALÉN SE MENCIONA ANTES DE APOCALIPSIS

1.      Cristo la mencionó al llamarla, la casa de mi Padre. En la casa de mi Padre muchas moradas hay… Voy, pues, a preparar lugar para vosotros… (Jn 14:1-3).  –                                                                          –

2.      Pablo la mencionó al decir: 

Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa, no hecha de manos, eterna en los cielos… gemimos deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial (2 Co 5:1,2).

Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud. Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre (Gl 4:25,26).

¡Qué bendición! ¡Somos hijos de la Jerusalén de arriba!

3.      El escritor de Hebreos la mencionó como la esperanza de Abraham

Ø  Abraham…  por la fe, habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa, porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios  (He 11:9,10).

Los héroes de la fe la buscaban como una patria mejor

Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.14Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; 15pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. 16Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad (He 11:13-16).

Pero vamos a ver, además, una peculiaridad especial que tiene la Nueva Jerusalén:

II. LA NUEVA JERUSALÉN ES DESCRITA CON SEMEJANZAS A LA IGLESIA

1.      A las dos se les llama la morada de Dios con los hombres

Nueva Jerusalén  

He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios (Ap 21:3).

La Iglesia

Pablo revela que el nuevo pacto de Dios con su pueblo incluye la misma promesa: 

Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo (2 Co 6:16). 

Y dice a los Efesiosen quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu (Ef 2:21,22).

2.  A las dos, a la Nueva Jerusalén y a la iglesia se les llama la esposa del Cordero

La Nueva Jerusalén.  El ángel le dice a Juan: Yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero (Ap 21:9)

La iglesia .   Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos  (Ap 19:7-8).

a) De ambas se dice que están preparadas para su marido.

La Nueva Jerusalén. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios,dispuesta como una esposa ataviada para su marido (Ap 21:2).

La iglesia. Pablo le dice a la iglesia: Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo (2 Co 11:2).

3.  Las dos, la Nueva Jerusalén y la iglesia aparecen como gloriosas

La Nueva Jerusalén 

Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal (Ap 21:10,11). 

La iglesia  

… Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha (Ef 5:25-27).

     4.  Tanto a la Nueva Jerusalén como a la iglesia se les llama santa

La Nueva Jerusalén. Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios… (Ap 21:10).

La iglesia. Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable… (1 P 2:9).

      5.  Las dos, la Nueva Jerusalén y la iglesia están edificadas sobre los mismos cimientos

La Nueva Jerusalén. Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero (Ap 21:14).

La iglesia edificados sobre el fundamento de los apóstolesy profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo… (Ef 2:20).

 Los hermanos de la iglesia primitiva perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones (Hch 2:42).

Esta semejanza entre la Nueva Jerusalén y la iglesia hace evidente que la ciudad celestial está diseñada a la medida de la iglesia, es la casa gloriosa y eterna de los redimidos. Ello explica, además, por qué no entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero (Ap 21:27).

Amados, nada en esta tierra nos puede parecer tan atractivo que intente hacernos perder la gloria de aquella herencia celestial. El testimonio bíblico sobre la realidad de la Jerusalén celestial es contundente. Aquella ciudad es más firme que la tierra que pisamos, más preciosa que la bóveda celeste, más brillante que el sol que nos alumbra. Por tanto, afirmemos nuestros corazones en la fe del Señor Jesucristo, quien es nuestro precursor, y por cuyo sacrificio tenemos entrada a aquella Patria mejor.

En la esperanza de la vida eterna,

Vuestro servidor,

Pst. Eliseo Rodríguez.

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