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LAS ZORRAS TIENEN GUARIDAS

LAS ZORRAS TIENEN GUARIDAS

Cierta vez en Israel, se nos enseñó lo que habría sido la casa de Pedro, en Capernaum. Muchos historiadores citan esta casa como el paradero principal de Jesús, durante su ministerio en Galilea.

La exactitud de esa hipótesis no es tan segura, como sí lo es, lo que dijo Jesús cuando un Escriba le prometió seguirle adondequiera que él fuese: “Las zorras tienen guaridas y las aves del cielo nidos, mas el Hijo del Hombre no tiene donde recostar su cabeza” (Mt. 8:19-20). “… Nuestro Señor Jesucristo… habiendo sido rico, se hizo pobre, para que nosotros, por su pobreza, fuésemos enriquecidos” (2 Co. 8:9). ¡Qué vida de sacrificio tuvo Aquel que por derecho de creación, es Señor del cielo y de la tierra! ¡Qué vida más austera y abstinente, qué ejemplo tan digno de imitar! Sus tesoros eran celestiales. Sus ganancias no se podían contar en denarios, pues las que más amó, fueron buscar y salvar lo que se había perdido, llamar a pecadores al arrepentimiento, y decir a un pecador arrepentido: “Ni yo te condeno, vete y no peques más” (Mt. 9:13; Lc. 19:10; Jn. 8:11).

El ministerio cristiano nunca puede ser ejercido por lucro o ganancia deshonesta (Tit. 1:7; 1 P. 5:2), sino por la obediencia a un llamado divino, que aunque cueste dolor, se haya convertido en un fuego ardiente que penetra hasta los huesos, y que nos hace continuar con la mano en el arado (Ver Jer. 20:9; Lc. 9:62). Para Pablo era una impuesta necesidad, y por tanto, con un costo muy alto de juicio, si voluntariamente lo dejaba de cumplir (1 Co. 9:16).

Pero en medio de la aseveración sobre su pobreza visible, Jesús citó a las zorras y a las aves. Miremos por ahora, a las zorras y sus guaridas.

Este mamífero, que mide mucho menos de un metro de cabeza a cola, en casi todas sus menciones en la Biblia, está relacionado con algo negativo. Salomón dijo: “Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas que echan a perder las viñas” (Cant. 2:15). Dios comparó a los malos profetas de Israel, como zorras (Ez. 13:4). Jesús se refirió a Herodes, como a una zorra (Lc. 13:31-32), etc.  Las guaridas de las zorras son disimuladas cuevas, donde se sienten protegidas de los peligros naturales de su hábitat. Guarida en la Biblia es sinónimo de escondite para lo malo, u hogar de los animales más peligrosos (Ver Cant. 4:8; Isa. 35:7; Sof. 2:15; Ap. 18:2).

  Muy amados, no solamente es real la posibilidad de que todavía hoy hayan “zorras” merodeando al pueblo de Dios a nivel mundial. Pero el Señor nos está advirtiendo, que nosotros nunca vayamos a ser guaridas donde esas zorras logren guarecerse.

¿Quienes son esas zorras? Pueden ser hábitos, primero, aparentemente inofensivos, pero si somos demasiado permisivos con ellos,  pueden convertirse en perversidades, que logren destruir la viña de nuestra consagración (Ver Prov. 23:31-32). Las zorras pueden ser, también, amistades mundanas, aparentemente no tan malas, pero que aun así, son tinieblas con las cuales la Luz no tiene comunión (2 Co. 6:14b). Las zorras, igualmente, pueden ser pequeños descuidos en nuestros deberes con Dios. La tibieza espiritual no ocurre de la noche a la mañana; siempre acontece por un paulatino alejamiento de la Presencia de Dios, y de la congregación; es un “inofensivo” seguir a Jesús de lejos (Ver Mt. 26:58). Las zorras pueden ser, asimismo, falsos maestros, como “… Himeneo y Fileto, que se desviaron de la verdad… y trastornan la fe de algunos” (2 Ti. 2:17-18).

Muchos cristianos alrededor del mundo, parecen no ser consciente del destructivo poder de esas zorras. Por tanto, sin querer, se han convertido en sus guaridas. Entonces, el trigo de la fe, ha sido magullado, y el corazón, cual viña de Cristo, se está echando a perder sutilmente. Eso parece haberle sucedido a Demas, de quien Pablo testifica, “… amando este mundo… se ha ido” (2 Ti. 4:10). Eso parece haberle acontecido a los Efesios, quienes habían dejado su primer amor (Ap. 2:4). Esa parece haber sido la patología de la pobre Iglesia de Laodicea, quien ya no era ni fría ni caliente, y tenía al Señor fuera de la puerta (Ap. 3:16, 20).

Queridos, es más sabio caminar en la abnegación de Jesús, donde Su cruz sigue siendo nuestro estilo de vida. Es mejor compartir la comunión de quienes viven como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo (2 Co. 6:10). Es más inteligente admitir alguna carencia de lo terrenal, pero con Cristo, que pretender ser ricos, cuando en lo espiritual, se es desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo” (Ver Ap. 3:17). Es más caro, pero de mejor ganancia, abrir el corazón a Jesús para que lo habite por siempre, pues ello, aunque nos haga caminar en estrecho sendero aquí, finalmente nos hará francas las puertas de la Ciudad Celestial.

Las zorras tienen guaridas,

Pero pidamos la gracia del Señor, para que esas nunca  seamos  tú  y  yo,

¡Que toda nuestra vida, esté comprometida con Jesucristo!

En esa misma dimensión de fe,

Soy tu servidor,
Pst. Eliseo Rodríguez
Iglesia E. Monte de Sion.

LAS PUERTAS DE LA CASA DEL SEÑOR ESTARÁN ABIERTAS PARA

RECIBIR A UN PUEBLO QUE NECESITA ADORAR A SU SEÑOR EN ESTE FIN DE SEMANA

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