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MOTIVADO POR VIVENCIAS

MOTIVADO POR VIVENCIAS

¿Por qué lo hago? La motivación es tan importante como la acción misma. Si nuestras acciones provienen de la motivación correcta, entonces las acciones se constituyen en frutos preciosos para Dios. La importancia que tiene el ser motivado por vivencias y no por inspiración ajena, es el principio que queremos desarrollar aquí. Ven y acompáñame:
 
En primer lugar, la Biblia menciona a aquellos que hicieron ciertas decisiones benignas las cuales siguieron por un tiempo, pero finalmente fracasaron porque dichas decisiones estaban motivadas por las vivencias que otros habían tenido con Dios. Un ejemplo de ello es Giezi, el que servía al profeta Eliseo. Él hizo cosas buenas desde que fue llamado a ayudar al varón de Dios y en ello se desempeñó con cierta habilidad por un tiempo. Él medió entre el profeta y la Sunamita en relación a milagros que hizo Dios con aquella mujer y con su hijo (2 R 4:12-14, 25-36). Pero el mismo servidor fracasó cuando por falta del temor de Dios en él, se llenó de codicia, le mintió a Naamán al pedirle bienes materiales para sí, y pretendió engañar también a Eliseo. Pero el profeta lo descubrió a través de los dones de Dios que estaban en él, y hasta ahí llegó la carrera ministerial de aquel que servía al varón de Dios, pero quien no conocía personalmente al Dios a quien servía el profeta (Ver 2 R 5:20-27). Es muy vulnerable ministerialmente aquel que sirve a Dios, pero que, a la vez, no conoce a Dios. 
 
En segundo lugar, en este mismo contexto, encontramos las vivencias con Dios de aquel Naamán, general del Ejército del rey de Siria. Era valeroso en extremo, pero tenía una enfermedad incurable, lepra. Mas una muchacha judía que servía a la mujer de Naamán le testificó a su señora acerca del poder del Señor que actuaba en el profeta Eliseo y la inspiró a decirle a Naamán que, si rogaba al varón de Dios que estaba en Samaria, él lo sanaría de su lepra.  La convicción con que esta muchacha le habló a la esposa de Naamán al decirle: él lo sanaría de su lepra, nos permite aseverar que ella tenía una fe crecida e irreversible en el poder de Dios como absolutamente superior al poder mortífero de aquella enfermedad. El mundo necesita hoy también contar con hombres y mujeres que puedan hablar con convicciones firmes acerca de Dios y de su poder. Sería poco fructífero testificar de Dios a otros sin tener una evidencia clara de su poder. Finalmente, el general leproso fue a Samaria y recibió las indicaciones del profeta Eliseo. Primero no las quería obedecer porque les parecían una humillación más bien que una vía a su milagro. Pero tuvo a su derredor la inspiración de sus propios criados quienes le animaron a obedecer el mandamiento con promesa que Eliseo le ordenó, al indicarle que se zambullera y que sería limpio de su lepra. Así que al zambullirse siete veces en el rio Jordán conforme a la palabra del varón de Diossu carne se volvió como la carne de un niño, y quedó limpio. A experiencias como estas es que le llamamos vivencias. El mismo Naamán testificó de su vivencia: He aquí ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel.  Esta vivencia fue tan extraordinaria para Naamán que, motivado por ella, él tomó una decisión que cambiaría para siempre su vida. Así lo dijo al profeta: … de aquí en adelante tu siervo no sacrificará holocausto ni ofrecerá sacrificio a otros dioses, sino a Jehová. (Ver 2 R 5:1-19) ¡Qué sólido resulta un tipo de conversión así! ¡Qué irreversible se hace el camino al cielo cuando lo tomamos motivado por vivencias de esta naturaleza!
 
En tercer lugar, si nosotros hemos aceptado a Cristo como nuestro Salvador y Señor, entonces hemos tenido las vivencias más contundentes que Dios haya permitido experimentar a los hijos de los hombres. ¿Cuáles? Hemos nacido del agua y del Espíritu (Jn 3:3-8), ríos de agua viva corren por nuestro interior (Jn 7:38), somos guiados a toda verdad por el Espíritu Santo (Jn 16:13), hemos sido bautizados en el cuerpo de Cristo (la iglesia), por un solo Espíritu (1 Co 12:13), el Señor nos consuela en todas nuestras tribulaciones (2 Co 1:4), al estar en Cristo, somos hechos nuevas criaturas (2 Co 5:17). Además, nuestra visión espiritual tiene una mejoría ascendente por la intervención de nuestro Padre celestial (Ef 1:15-19). Estas y otras muchas vivencias propias de la fe en Cristo son tan innegables como lo fue para Naamán la sanidad de su lepra. Como lo hizo él, nosotros también debemos de usar estas vivencias como las motivaciones correctas para dedicar toda nuestra vida a servir al Señor.
 
Con Cristo podemos decir que, nos es necesario hacer las obras del que nos envió, entre tanto que el día dura; la noche viene cuando nadie puede trabajar (Ver Jn 9:4). Nuestra pregunta sigue siendo: ¿Por qué lo hago? Como es el caso de cada ministro de Cristo, yo también tengo tanto que hacer aquí en la Iglesia que pastoreo, en la Universidad cristiana donde tengo responsabilidad, en la escritura de material bíblico de Escuela Dominical y otros menesteres del hacer por Cristo. Pero ¿por qué me fui esta semana a Nicaragua por octava ocasión en un viaje misionero centrado en la enseñanza de la Palabra a los obreros allí? ¿Por qué gastar recursos, fuerzas y sacrificar tiempo con la familia para irnos a estas misiones de fe? Es que estoy motivado por vivencias. Hemos sido tan beneficiados por Cristo, que las experiencias con él se constituyen en una voz inapagable que clama dentro de nosotros, ve a los lugares vecinos y anuncia allí también el reino de Dios (Mr 1:38)O, ve a los tuyos y cuenta cuan grandes cosas ha hecho Dios contigo y cómo ha tenido misericordia de ti (Mr 5:19). 
 
Hermano fiel, no te sientas mal cuando estás sacrificando algo de mucho valor por servir a Cristo. ¡Que te motive siempre el hecho que él lo sacrificó todo por nosotros! Sacrificó la gloria que tuvo con el Padre antes que el mundo fuese (Jn 17:5). Él … siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz (Fil 2:6-8)Dios te ha permitido tener tantas vivencias con Cristo, que ellas deben ser motivaciones suficientes para dedicar tu vida entera a servirle donde quiera que te llame.
 
Esto te escribo, motivado por vivencias,
 
En Cristo,
Vuestro servidor,
Pst. Eliseo Rodríguez.
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