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¡NIDOS EN LAS RAMAS! ¡ BE CAREFUL !

¡NIDOS EN LAS RAMAS! ¡ BE CAREFUL !

Con estas dos frases, en español y en Inglés, dejamos por sentado que la planta de la fe siempre tiene amenazas, y por ello debemos tener cuidado. “Ten cuidado”, es la traducción del término que aquí se usa en ingles, y que se pronunciaría algo así como “bi kerful”. Por eso les invitamos a conocer cuales son los “nidos en las ramas”, y cuales los cuidados a tener. Para entender ambos aspectos, vamos a referirnos a la parábola del grano de Mostaza, la cual Cristo refirió en Mt. 13:31-32:

El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo, el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas”.

Jesús comparó la fe de su reino con un grano de mostaza. La fe no parece ser inicialmente algo tan sorprendente, pero tiene vida y produce efectos extraordinarios (Ve He. 11). La realidad de Dios y su plan salvador a través de la persona y obra de Jesucristo en la cruz, entra al corazón humano, y luego crece hasta hacerse a manera de árbol frondoso y fructífero. Cristo mismo ilustró su muerte con un grano que cae en tierra, muere, y entonces, lleva mucho fruto (Jn. 12:24). Después de su sacrificio vicario, resurrección y ascensión, el Evangelio se hizo paulatinamente árbol grande, y hoy se está predicando en todo el mundo, haciendo exuberante su follaje. ¡Gloria a Dios!

Pero encontramos incluido, en el crecimiento y expansión de la fe, esas “aves del cielo” que “hacen nidos en sus ramas”. La pregunta es: ¿Quiénes son esas aves del cielo… ? Ya Jesús había usado esa misma expresión en la parábola del Sembrador. Al hablar de la semilla que fue sembrada junto al camino, dice: “Vinieron las aves del cielo y la comieron” (Mt. 13:4). Al explicar la parábola, se refirió a estas aves, en estos términos: “Viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón” (v. 19). ¿Ya sabemos a quienes representan esas aves del cielo en la figura? Son agentes del mal.

Por tanto, mientras el reino de Dios se hace grande, agentes del mal intentarán anidarse entre las ramas de la verdadera fe. Los huevos que se incuban en esos nidos, pueden ser del tipo de las herejías, de las falsas doctrinas. En la historia, la iglesia ha tenido que hacer lo mismo que hizo Abram, cuando ofreciendo su sacrificio a Dios, venían aves de rapiña, y él las ahuyentaba (Ver Gn. 15:11). Los días del fin “serán tiempos peligrosos” (2 Ti. 3:1). Son días de apostasía, son previos a la manifestación del Hombre de Pecado, del Anticristo, porque también son días previos a la gran victoria de la Iglesia, el arrebatamiento al cielo de los vencedores (Ver 1 Ts. 4::13-17; 2. Ts. 2:3). Falsos maestros a maneras de aves, vendrán a tal forma en nombre del Malo, que sus doctrinas pueden ser “doctrinas de demonios” (Comp. 1 Ti. 4:1-2).

La verdad de Dios debe prevalecer, porque la iglesia sigue siendo columna y baluarte de la verdad (Ver 1 Ti. 3:15). Cual estandarte firme, la iglesia debe tener el cuidado de preservar puro su mensaje, clara sus enseñanzas, bibliocéntrica la exposición de sus doctrinas, y ser Cristocéntrica en su declaración de fe. La iglesia debe hacer suyo el propósito contenido en la oración del Salmista: “… Enseñaré a los transgresores tus caminos y los pecadores se convertirán a ti” (Sal. 51:13).

Amados, tenemos el deber de desanidar a esas “aves” a través de la verdad. La verdad echa fuera a la herejía, desaloja el error. Nuestra fe vence al mundo (1 Jn. 5:4). “La verdad de Dios abundó para su gloria… (Ro. 3:7). Proclamemos la “palabra sana e irreprochable”, según Tito 2:8, y agradezcamos siempre a Dios que “tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” (2 P. 1:19). Frente a los nidos en las ramas, la iglesia necesita con premura, que se abra en las congregaciones, el Libro, la Palabra, y que “… si alguno habla, hable conforme a las Palabras de Dios… ”, y que se exponga “… lo que está de acuerdo con la sana doctrina” (Tit. 2:1; 1 P. 4:11). Debemos mantenernos velando y orando. Mientras crece la fe, recordemos la advertencia sobre
Nidos en las ramas.
¡ Be Careful !

Anhelando contribuir a la preservación de la fe que fue una vez dada a los santos,

Soy vuestro servidor,

Eliseo Rodríguez
Pastor de la Iglesia Monte de Sion, Miami.

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