skip to Main Content
¿SABES CELEBRAR NAVIDAD?

¿SABES CELEBRAR NAVIDAD?

Si se sabe celebrar bien la navidad, se sabrá vivir entonces la vida cristiana. El acto del advenimiento del Hijo de Dios al mundo como Hijo del Hombre, es el regalo del cielo, al cual llamamos Navidad. El Señor se había despojado de la luz de su gloria, para habitar entre nosotros. Ocurrió una noche en la pequeña aldea de Belén. El Creador del universo estaba allí, totalmente expresado en el diminuto cuerpo de un bebé. Venía a salvar al pueblo de sus pecados.

El milagro divino de tal Natividad es digno de ser celebrado. Los ángeles dijeron que sería para todo el pueblo y que eran nuevas de gran gozo. Así que la celebración debería ser masiva y alegre. Mas, ¿Supieron celebrar los hombres allá aquel singular acontecimiento?
Comencemos primero por los que no lo supieron celebrar:

1. Los negociantes, dueños de hostales o mesones, no lo supieron celebrar. Ellos ignoraron de qué huésped tan digno se trataba, cuando José, junto a María quien estaba a punto de dar a luz al niño Dios, pidieron descansar allí aquella noche. Pero no hubo lugar para Jesús en el mesón (Ver Lc. 2:7).

2. La cúpula política romana no supo celebrar Navidad. El mismo rey Herodes, quien supo del milagro, en lugar de celebrar, determinó que debía matar al infante rey de los judíos (Mt. 2:1-23).

3. Los fariseos ciegos, los doctores de Ley y otros líderes religiosos, ni siquiera entendieron las profecías, que el esperado Mesías vendría a través de una virgen y que nacería, según Miqueas, en la pequeña Belén (Ver Miq. 5:2; Mt. 1:22-23). Ellos tampoco celebraron navidad.

Pero hubo otros más sabios, que sí celebraron Navidad. Ellos entendieron plenamente el significado real de la primera Navidad: Se centraron en la persona que da sentido a la celebración, esto es, Jesús. Miremos, entonces, quiénes fueron y qué hicieron para celebrar la Navidad:

1. Los ángeles del cielo celebraron navidad. Cuando fueron enviados cerca del lugar del nacimiento del Mesías, uno de ellos llamó al anuncio del suceso, “nuevas de gran gozo”. Junto a él apareció una multitud de las huestes celestiales, quienes celebrando y alabando a Dios decían en coro: “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz y buena voluntad para con los hombres” (Ver Lc. 2:9-14).

2. Unos humildes pastores de la región, celebraron navidad. Ellos fueron los recipientes del mensaje angelical. Al ser avisados, dejaron en un segundo plano todo aquello que no se llamaba Jesús. Y aun sabiendo que otras cosas quedaban aparentemente en riesgo, eso no pudo contener su alegría de caminar hasta encontrarse personalmente con el Salvador. El propósito de su celebración, se les convirtió en gozo cumplido, pues pudieron ver con sus propios ojos al digno recién nacido (Lc. 2:8-17).

3. Los otros que supieron celebrar navidad fueron unos estudiosos de los cielos, quienes sabían las profecías de que el Rey de los judíos nacería en Israel. Una estrella les vino guiando día tras día hasta el lugar donde había de nacer el niño. Al llegar, “… se regocijaron con muy grande gozo”. Al estar delante del mayor don que Dios nos haya dado, su propio Hijo, su celebración se tornó en adoración: “postrándose lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra” (Mt. 2:1-11).

Falta una pregunta: ¿Sabemos nosotros celebrar Navidad? El retrato presentado aquí, nos hace ver que la Navidad es una Persona y no una mera fecha en el Calendario. Navidad no es un culto a nosotros mismos, a nuestros apetitos, a nuestros seres queridos. Por no saber celebrar Navidad, tantos ponen en pausa a Jesús en estas fechas, y otras personas o cosas ocupan el primer lugar. El Señor llora por ello.

Navidad es discernir a Jesús entre la multitud, es darle espacio absoluto a Él en nuestros corazones, en nuestros hogares, en nuestros pueblos. Navidad es colocar a Cristo en el más alto pedestal de nuestras preferencias. Navidad es Dios manifestado en lo pequeño, en lo que aparentemente es despreciable. Navidad es Evangelio, es el anuncio más bendito que jamás oído humano podría escuchar; Navidad es anunciar que Cristo es Emanuel, o sea, Dios con nosotros. Navidad es alabanza. Es también el Creador mirando a sus criaturas con buena voluntad. Navidad es sacrificio, es Cristo, quien habiendo sido rico se hizo pobre, para que nosotros con su pobreza, fuésemos enriquecidos (2 Co. 8:9). Navidad es no escatimar esfuerzo alguno con tal de encontrarnos cada día más cerca de Jesús. Navidad es que Él crezca, y que nosotros mengüemos (Jn. 3:30). Navidad es ofrenda de Dios y ofrenda a Dios. Dios nos dio a su único Hijo; debemos también nosotros darnos a él (Ver Ef. 5:2; Ro. 12:1). Navidad es congregación, es reunión de pueblos con Jesús en gloriosa coincidencia. En aquella pequeña aldea de Belén, se reunieron en Jesús y para Jesús, ángeles, pastores, magos del Oriente. Navidad no es un día, Navidad es comunión permanente y eterna con el Hijo de Dios.

¡Dios permita que podamos siempre
saber celebrar Navidad!
¡Demostremos en la iglesia este fin de Semana, que Jesús es nuestra Navidad!

Feliz porque nos ha nacido un Salvador,
Vuestro servidor y colaborador,

Pst. Eliseo Rodríguez
Iglesia E. Monte de Sion.
Miami, Fl. Estados Unidos.

Back To Top