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SÉPTIMO ANIVERSARIO ¿Cuál Ha Sido La Garantía?

SÉPTIMO ANIVERSARIO ¿Cuál ha sido la garantía?

Hoy la iglesia Evangélica Monte de Sion, cumple Siete Años. En tal contexto, me he sentido entrevistado desde las gradas imaginarias donde se sientan los que quieren saber, cómo hemos llegado hasta aquí. Por eso pretendo responder en forma sencilla a esta interrogante.

Una vez Moisés escuchó de Dios el peor anuncio que pudiera hacer a su pueblo, cuando ellos iban subiendo a Canaán; le dijo: “Yo no subiré en medio de ti” (Ex. 33:3). ¿La causa? El pueblo había abandonado los preceptos de la santidad de Dios. Aun así, la proclama divina fue nombrada como “mala noticia”, y la gente vistió luto (v. 4). Pero Moisés rogó a Dios que revertiera ese juicio e hizo tres peticiones que muestran su estima por la presencia de Dios, como premisa indispensable para avanzar en el camino: La primera en orden de prioridades: “Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí” (v. 15). La segunda, “… te ruego que me muestres ahora tu camino… ” (v. 13), y la tercera: “te ruego que me muestres tu gloria” (v. 18).

Aquí tenemos también tres promesas divinas que miden cuán necesaria es la presencia de Dios para poder avanzar: Primero, el anuncio de Dios de que no irá en medio de su pueblo (v. 3). Luego notamos que desde antes, su ángel es prometido para ir, no entre ellos, pero sí delante (v. 2 a). Posteriormente, al oír la súplica de Moisés, Dios promete que su misma presencia iría con ellos (v. 14). Dios le respondió: “Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro” (v. 19). Cuando esa promesa fue cumplida en Ex. 34:5-7, vino esta Palabra: “He aquí, yo… haré maravillas que no han sido hechas en toda la tierra, ni en nación alguna, y verá todo el pueblo en medio del cual estás tú, la obra de Jehová; porque será cosa tremenda la que yo haré contigo (v. 10).

Este relato nos ayuda a responder la incógnita de hoy: ¿Qué ha hecho posible a Monte de Sion arribar a su Séptimo Aniversario, con solidez, ensanchamiento, y un ambiente fervoroso en la fe de sus creyentes? El trofeo, en primer lugar, pertenece a Dios, quien en su gracia, ha tenido a bien, darnos su presencia durante todas estas jornadas. Jesús dijo: “Separados de mí, nada podéis hacer” (Jn. 15:5).

Mas, ¿Cómo garantizar que la presencia tan necesaria de Dios se quede entre nosotros?

Esa gloria del Señor, se hace patente por la misma vía que Dios la dio a Israel, a decir, por la intercesión de los santos. Monte de Sion ora: “Quédate con nosotros” (Lc. 24:29). Es iluso pretender andar en las alturas, sin subir “… donde está Cristo sentado a la diestra de Dios” (Ver Col. 3:1-2). Es solamente cuando se permanece en Él, y Él permanece en nosotros, que se lleva mucho fruto (Jn. 15:5). La oración es directamente proporcional al éxito. Eso es realidad irreversible, tanto en lo personal como en la iglesia del Señor. Dios es atraído donde se le busca: “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros” (Stg. 4:8). Si quieres éxito en tu vida, hogar y en toda empresa, atrae allí la presencia de Dios. Esa fórmula no falla.
Igualmente, se debe dar al Señor la gloria debida a Su Nombre, porque es en la alabanza donde Dios habita (Ver Sal 22:3; 29:1-2).
Pero nunca debemos olvidar que, él “… habita en la altura y la santidad… ” (Isa. 57:15). Una iglesia que va avanzar, su mensaje y su vida deben estar saturados de la santidad, “… sin la cual nadie verá al Señor” (He. 12:14). Si se ha perdido la santidad, el Espíritu Santo nos dice qué hacer: “Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes ministros de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, a tu pueblo… Y Jehová solícito por su tierra, perdonará a su pueblo” (Jl. 2:17-18).
Necesitamos la presencia de Dios en la iglesia, porque cuando se manifiesta, se nos otorga descanso interior (Ex. 33:14). Cuando Dios se hace manifiesto entre su pueblo, hay gracia divina que perdona la iniquidad y el pecado (Ex. 34:9). Entonces nos guía por sendas de justicia (Ver Sal. 23:3b). Cuando Dios está con nosotros, no temeremos mal alguno (Sal. 23:4), pues el bien y la misericordia andan tras nosotros (Sal. 23:6). Cuando Dios se hace patente, nadie se puede jactar en su presencia (1 Co. 1:29). Pero además, en la presencia de Dios, hay plenitud de gozo (Sal. 16:11), y ese gozo del Señor es nuestra fuerza (Ver Neh. 8:10).

La lista de beneficios cuando está su presencia es sumamente larga. Esta es solo una muestra para testificar que la gloria no es de nosotros en este Séptimo Aniversario, sino de Dios. Sirve igualmente para advertirnos de que en el presente y en el futuro, debemos continuar cultivando la presencia de Dios como la única garantía de que Dios siga haciendo cosas tremendas con y a través de su pueblo a nivel global.

¡Que este Cumpleaños Séptimo de Monte de Sion, nos deje un himno de alabanza a Aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten! (Ver He. 2:10).

Adorando al Deseado de nuestra alma, a Jesús,

Vuestro servidor y colaborador,

Pst. Eliseo Rodríguez

Iglesia E. Monte de Sion

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