skip to Main Content
SUEÑOS

SUEÑOS

El sueño es un proceso normal del organismo humano, necesario para la estabilidad de nuestra existencia. Por eso, podemos ir al reposo y decir: En paz me acostaré y así mismo dormiré, porque solo tú Jehová me haces vivir confiado(Sal 4:8) ya que a su amado dará Dios el sueño(Sal 127:2). El sueño está lleno de maravilla, porque no podemos controlar el momento exacto de dormirnos, sino que nos quedamos dormidos yestamos inconscientes de nosotros mismos hasta que somos como resucitados al despertar, y resulta maravilloso que ese ciclo se repite diariamente. ¡Qué milagro es el sueño! Pero en muchas situaciones de sueños en la Biblia se revela una acción sobrenatural del Señor. Les invito a mirar algunos de estos sueños más sobresalientes.

Primero, lo encontramos en Adán. Una vez ya colocado en el huerto del Edén, todos los animales y aves de los cielos podían fructificar y multiplicarse, mas para Adán no se había hallado ayuda idónea. Así que, Dios hizo caer sueño profundo sobreAdán. Esta vez era un sueño a la manera que un cuerpo es anestesiado para recibir una cirugía. Entonces, Dios tomó una de sus costillas y de ella hizo una mujer y la trajo al hombre. Al verla, Adán dijo: Esto es ahora hueso de mis huesos, carne de mi carne, esta será llamada varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne(Gn 2:8,18-25). A partir de aquel primer sueño, el Creador constituyó el matrimonio, la familia y, por tanto, surgieron las generaciones humanas a través de milenios. Así lo revela Pablo en Efesios 5:21-32, que el matrimonio es un gran misterio, pues tiene su origen en Dios y tiene algunas repercusiones que van más allá de la comprensión natural.

El segundo sueño importante, está relacionado con Abram. Conforme a la costumbre, cuando se iba a establecer un pacto, se sacrificaban animales; la sangre servía para confirmación del pacto. Se acostumbraba también que los animales se dividían en partes y los contrayentes pasaban por entre los animales divididos. Era la ceremonia de un acuerdo mutuo. Por tanto, cuando Dios dijo a Abram que haría un pacto con él, éste mató los animales, los dividió y puso una parte enfrente de la otra. Mientras esperaba que Dios vendría a visitarlo, se hizo de noche. Entonces, sobrecogió el sueño a Abram, y el temor de una grande oscuridad cayó sobre él.En su sueño, Dios le habló promesas sobre su descendencia. Y aconteció que puesto el sol y ya oscurecido, se veía un horno humeando y una antorcha de fuego que pasaba entre los animales divididos. Abram no pudo pasar con Dios entre los animales, no pudo ser co firmadordel pacto, sino que Dios le dio las promesas sin exigir intercambio. La promesa principal fue darle la simiente, el Mesías, y que en él serían benditas todas las familias de la tierra(Gn 12:3; 15:5-21). Cristo no vendría al mundo por el convenio de Abraham con Dios, sino por la única y soberana voluntad del Padre celestial. Él mismo nos conoció y nos amó y dio a su Hijo en propiciación por nuestros pecados (Ef 1:3-6; 1 Jn 2:2). Así, este otro profundo sueño toca de cerca nuestra eternidad, pues la redención no es por nuestras obras, sino por la fe en el Hijo, nuestro Salvador y en su obra en la cruz.  Si lo aceptamos como la dádiva misericordiosa de Dios y no como nuestro merecimiento, alcanzamos perdón, reconciliación y vida eterna.

El tercer sueño que también fue obra de Dios, ocurrió cuando David era perseguido por Saúl a causa de la unción que Dios había depositado sobre el primero. Mientras el confundido rey perseguía al joven de Belén, David, acompañado de Abisai, fue al campamento donde estaba Saúl y su ejército. Tanto el rey como Abner, su general de ejército, estaban dormidos. Entonces David mandó a Abisai que tomara la lanza que estaba a la cabecera del rey y la vasija de agua y salieran. No hubo nadie que viese, ni entendiese, ni velase, porque un profundo sueño enviado de Jehová había caído sobre ellos.Luego David dio voces y apareció para mostrar al rey cómo su vida había sido estimada preciosa ante sus ojos y teniendo la oportunidad de matarlo, no lo hizo por el temor a levantar su mano contra el ungido de Jehová. Aquel acto justo de David, hizo contrito el corazón de Saúl y por aquel tiempo dejó de perseguirlo (1 S 26:1-25). El Señor pelea nuestras batallas, puede hacer dormitar a los que nos persiguen, pero, a la vez, nos enseña a guardar respeto por las autoridades que él ha establecido y por la unción que ha depositado sobre sus siervos. Más de una vez David supo mantener los límites cuando se trataba de la autoridad establecida por Dios mismo.

Por último, nos referirnos a un peligroso sueño que nos amenaza. Cuando Jesús llegó a Getsemaní la noche de su apresamiento, había invitado a sus discípulos más cercanos a velar con él. Pero dos veces Jesús los halló durmiendo. El Señor no calló su reprensión: ¿No habéis podido velar conmigo una hora?¿Por qué dormís? Levantaos y orad para que no entréis en tentación(Lc 22:45,46). Aquella era la hora de la potestad de las tinieblas (Mt 26:39,40; Lc 22:53), por tanto, había que estar despiertos y velar para vencer. En este sentido la Palabra nos dice: No durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios… (1 Ts 5:5-8). No debemos dormir espiritualmente e ignorar que nuestro adversario el diablo, como león rugiente anda alrededor buscando a quien devorar(1 P 5:8).

Un motivo especial para estar espiritualmente despiertos es que la venida del Señor está a las puertas. En la parábola de las diez vírgenes Jesus dice que cabecearon todas y se durmieronla misma noche de la venida del esposo, pero cinco de ellas tenían aceite en sus lámparas y les dio tiempo a encenderlas y entrar a las bodas (Mt 25:1-7). La iglesia no debe dormir espiritualmente, diciendo: mi Señor tarda en venir(Lc 12:45,46). Más bien, debemos escuchar esta Palabra de alerta: La noche está avanzada y se acerca el día, desechemos, pues, las armas de las tinieblas y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia,sino vestíos del Señor Jesucristo y no proveáis para los deseos de la carne(Ro 13:11-14).El mismo Señor le dice al creyente dormitado: Despiértate tú que duermes y levántate de los muertos y te alumbrará Cristo(Ef 5:14).Este es el tiempo de mirar a la higuera (Israel) y todos los árboles (los grandes imperios mundiales que reverdecen). Así nos recomendó Jesús en Lucas 21:29,30. Las profecías cumplidas nos avisan que el Rey ya viene. Es ya hora de levantarnos del sueño porque ahora está más cerca de nosotros nuestra redención que cuando creímos(Ro 13:11).

Amados en Cristo, mantengamos los fundamentos divinos del matrimonio, agradezcamos a Dios que fue su designio salvarnos de pura gracia, respetemos la unción de las autoridades de la fe y velemos en este tiempo tan peligroso, porque la venida del Señor se acerca (Lc 21:28).

Lo que a vosotros digo, a todos digo: Velad (Mr 13:37).

Con todo amor,

Pst Eliseo Rodríguez.

Back To Top