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TENENCIAS INSUPERABLES

TENENCIAS INSUPERABLES

En honor al deber de ser verdaderos, tenemos que admitir con tristeza que un gran por ciento de los cristianos del mundo no saben cuánto tienen. La consideración sobre sus posesiones más valiosas algunos la basan en la cantidad de recursos financieros que administran, y otros, en la contemplación resignada de una aparente mala suerte en cuanto a poseer bienes.  Pero la manera bíblica como se miden las verdaderas posesiones, difiere de esos dos puntos de vista tan opacos. Para discernir la verdad al respecto, hoy les invito a mirar de cerca una tabla de valores distinta, a la manera de Dios.

En primer lugar, debemos recordar en cuanto a la supervivencia terrenal, que las promesas divinas al creyente también se refieren al sustento y al abrigo necesarios aquí. Así lo dice Pablo:… teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto(1 Ti 6:8). Por tanto, nuestras costumbres deben ser sin avaricia, contentos con los que tenemos ahora, porque Él dijo:No te desampararé ni te dejaré(He 13:5). Con esta verdad como base, recordamos a David decir: Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan(Sal 37:25). Nuestro Señor Jesucristo nos insta a no afanarnos por nuestra vida, qué hemos de comer o qué hemos de beber, o qué hemos de vestir, porque nuestro Padre sabe que tenemos necesidad de todas estas cosas. Finalmente nos instó a buscar primeramente el reino de Dios y su justicia, y nos promete que, entonces, todas estas cosas nos serán añadidas (Mt 6:25-33). En esta porción de las Escrituras se inspiró un himnólogo para cantar: Si él cuida de las aves, cuidará también de mi.

Pero, hay más que suplencia de lo necesario para esta vida en el reino de Dios, así que,

En segundo lugar, todo hijo de Dios debe tener un criterio claro acerca de cuánto nos ha sido dado en Cristo. Cuando se entiende bien cuán enriquecidos hemos sido en él, las cosas materiales dejan de ser la regla que mide nuestras tenencias. Cristo dejó en los hombres el derecho de elegir donde quieren hacer sus tesoros, si en la tierra o en el cielo. Para influenciarles acerca de lo seguro que es hacerlos en el cielo, les enseñó que los que se hacen aquí, la polilla y el orín los pueden corromper y hasta un ladrón los puede robar (Mt 6:19-21). Así le sucedió a una anciana judía que guardaba todos sus ahorros entre los muelles rendidos de su viejo colchón, sin que nadie lo supiese. Un día que llegaba su cumpleaños su hija le quiso hacer un regalo de honor y, al pensar qué sería mejor que acomodarla a dormir más confortablemente, decidió venir en secreto y poner un colchón nuevo en la cama de su querida madre. Lo hizo, y por razones obvias, mandó a botar al fuego aquel antiguo y desgastado colchón. Con sonrisa inocente esperó a su mami en la puerta y la llevó de la mano al cuarto para pedirle recostarse y probar el regalo que incluía una mejor calidad del descanso. ¡Qué sorpresa se llevó cuando la anciana gritó desesperada preguntando por su viejo colchón! ¡Lo quemé, dijo la hija! ¡Todos podemos entender el vacío y la impotencia que se creó en aquel cansado corazón! Había perdido todos sus ahorros, por la vulnerabilidad que tiene el tesoro hecho aquí. Cristo nos insta que nuestros tesoros los hagamos arriba, donde estos peligros no existen. De ninguna manera su enseñanza excluye el deber de ser cautos y saber administrar las finanzas tan necesarias para la supervivencia terrenal. Lo que quiere decir es que nuestro enfoque de los valores más importantes sean las tenencias eternas.

Por todo lo antes dicho,

En tercer lugar, los cristianos confirmados no tenemos la meta de ver si acaso Dios quisiera bendecirnos con algún bien eterno. Lo que hacemos es saber por la Palabra lo que Él dice que ya nos ha dado a través del sacrificio expiatorio de Cristo en la cruz, creerlo y recibirlo por fe. Miremos, aunque sea algunos de los muchísimos tesoros que son ya nuestras tenencias más preciadas:

  1. Justificados, pues, por la fe, tenemospaz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo (Ro 5:1).
  2. por quien tambiéntenemos entrada por la fe a esta gracia (Ro 5:2).
  3. Tenemos como fruto la santificación, y como fin la vida eterna (Ro 6:22)
  4. … tenemos las primicias del Espíritu (Ro 8:23).
  5. nosotrostenemos la mente de Cristo (1 Co 2:16).
  6. El Espíritu Santo está en nosotros, el cual tenemosde Dios, y no somos nuestros (1 Co 6:19).
  7. … si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemosde Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos (2 Co 5:1)
  8. … tenemosredención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia (Ef 1:7).
  9. porque por medio de él los unos y los otros tenemosentrada por un mismo Espíritu al Padre(Ef 2:18).
  10. en quien tenemosseguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él (Ef 3:12)
  11. Porque no tenemosun sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado (He 4:15).
  12. …para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.
  13. (Esa esperanza) la tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo (He 6:18,19).
  14. … tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos (He 8:1).
  15. Tenemos en nosotros una mejor y perdurable herenciaen los cielos (He 10:34).
  16. Tenemosun altar, del cual no tienen derecho de comer los que sirven al tabernáculo (He 13:10).
  17. … tenemos buena conciencia, deseando conducirnos bien en todo (He 13:18).
  18. Tenemostambién la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones (2 P 1:19).
  19. Si andamos en luz, como él está en luz, tenemoscomunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado (1 Jn 1:7).
  20. … si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo (1 Jn 2:1).
  21. Tenemos la uncion del Santo y conocemos todas las cosas (1 Jn 2:20)
  22. Y esta es la confianza que tenemosen él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye (1 Jn 5:14).
  23. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemoslas peticiones que le hayamos hecho(1 Jn 5:15).

Amados, que este asomo al caudal de nuestras tenencias más sublimes sea suficiente para que podamos decir con el Salmista: ¿A quien tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti, nada deseo en la tierra (Sal 73:25). Y además, que podamos atender al consejo del Señor Jesucristo dado a quienes hemos recibido tanto de Él: Lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga (Ap 2:25).

Anhelo verte con Él ese día y juntos reconocer que nuestras tenencias son, realmente, insuperables.

Soy tu servidor,

Pst. Eliseo Rodríguez.

www.iglesiamontedesion.org

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