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UN ANTIVIRUS QUE SIRVE DE POR VIDA

UN ANTIVIRUS QUE SIRVE DE POR VIDA

¿Se arriesgaría alguien a usar como suya una computadora que no tenga protección contra tantos virus que existen hoy? Casi nadie quiere prescindir de los antivirus, en virtud de la seguridad. Pero parte de la debilidad de estas “vacunas” consiste en que son efectivas solo por tiempo limitado.
 
Mas, hoy les quiero hablar de un antivirus que sirve de por vida, y que no está fabricado para computadoras. ¿De qué se trata? Ven, y te daré algunos datos interesantes:
 
El evangelio tiene muchos contrarios. Jesús lo llamó el evangelio del reino (Mt. 24:14). Es un reino que sufre violencia, y los violentos lo arrebatan (Ver Mt. 11:12). Las persecuciones contra los santos han venido de todas direcciones, y han tenido todas las formas e intensidades. El propósito ha sido el que relata el Salmista, cuando los enemigos se juntan contra el Señor y contra su Ungido, diciendo: “… rompamos sus ligaduras, y echemos de nosotros sus cuerdas” (Sal. 2:3). Estas palabras de Lc. 19:14, retratan el odio de los enemigos respecto a Cristo: “No queremos que éste reine sobre nosotros” (Lc. 19:14). Por eso Jesús nos dice: “Si el mundo os aborrece, sabed que a mi me ha aborrecido antes que a vosotros” (Jn. 15:18). Mas, la sangre de los mártires de Jesús, ha venido a ser, mas bien, como la semilla de la iglesia. Así que, las persecuciones frontales no son la amenaza peor que la iglesia ha enfrentado por generaciones. 
 
¿Cuál es el virus más peligroso? El gran desafío para la iglesia contemporánea es la apostasía, que cual pandemia mortal pretende movernos de la sincera fidelidad a Cristo (Ver 2 Co. 11:3). Han llegado a su clímax los tiempos profetizados, cuando “… no sufrirán  la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas” (2 Ti. 4:3-4). Las herejías son parte de las obras de la carne (Ver Gl. 5:20). Cuando se pierde la espiritualidad, se corre el peligro de convertirse en hereje. La semilla de mostaza representa nuestra fe (Ver Mt. 17:20), pero Jesús la presentó además, como una ilustración del reino de los cielos. Después que crece, se hace árbol, “… de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas” (Ver Mt. 13:31-32). Esos “… vientos de doctrinas” citados en Ef. 4:14, traen al “árbol” esas “aves” que pudieran representar a personas y/u organizaciones de error, que como en la parábola del sembrador, vienen a comer la semilla que cayó junto al camino (Ver Mt. 13:4). También pueden representar al Malo de Mt. 13:19, que arrebata la semilla que fue sembrada en el corazón de aquel que no entiende la palabra. 
Entonces, se necesita un antivirus, que cual antídoto protector, ayude a los cristianos a “… contender ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas 3). ¿Cuál será esa vacuna? ¿El remedio consistirá en impartir muchas conferencias para conocer las falsas doctrinas? Ello tiene cierto valor. Pero en verdad, el conocer la enfermedad, no es la cura de ella en sí misma. 
Amados, el antivirus más efectivo, se llama, la verdad, o sea, el conocimiento y la exposición clara de la Palabra de Dios. “La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples (Sal. 119:130). Pablo le mostró a Timoteo qué tenía que hacer para mantener la iglesia sana: “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo… que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Ti. 4:1-2). Cuando un creyente se alimenta diariamente de la Palabra, y conoce la doctrina de Cristo, llega a estar vacunado efectivamente contra el virus de la falsa doctrina. Cristo mostró la Palabra oída y puesta en práctica, como el fundamento que mantiene la casa en pie, aunque vengan severas tormentas (Ver Mt. 7:24-25). 
 
“Toda la Escritura es inspirada por Dios” (2 Ti. 3:16). Por tanto, es nuestro deber, leer y estudiar asidua y ordenadamente toda su Biblia. Pero se necesita estudiar en forma profunda, junto con el estudio general de las Escrituras, el Nuevo Testamento, y en manera incisiva, las Epístolas, pues allí están trazadas la mayoría de las grandes doctrinas, las que hacen fuerte al cristiano en la batalla contra la falsedad. “Porque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad” (2 Co. 13:8). La verdad de Dios está blindada en sí misma, y puede servir como escudo en la guerra que la apostasía acomete contra los redimidos. Se necesitan con premura, “… hombres fieles, que sean idóneos para enseñar también a otros” (2 Ti. 2:2). Debemos orar que Dios conceda a su iglesia ese tipo de obrero, “… que usa bien la Palabra de verdad” (2:15). ¡Qué importante el contraste que Pablo establece entre Janes y Jambres, quienes resistieron a Moisés, y su hijo Timoteo, del cual dice: “Pero tú has seguido mi doctrina… ” !  (2 Ti. 3:8, 10). Debemos tomar en serio lo mortal del virus del error, a tal modo que el antivirus que es la verdad, se establezca a tiempo y fuera de tiempo. Es imperativo predicar la Palabra, hay que instar, se impone el redargüir, urge el reprender, se necesita exhortar, pero debemos hacerlo con toda paciencia y doctrina (Ver 2 Ti. 4:1-2).
 
Creo con todo mi corazón, que si esto hacemos, la iglesia del Señor seguirá siendo, “… columna y baluarte de la verdad” (1 Ti. 3:15), y sus miembros, estarán “vacunados” para vida eterna, pues la Palabra del Señor, permanece para siempre, y los que la guardan, también (Ver 1 P. 1:24-25; Jn. 8:51).
 
Seguro de que la verdad es el antivirus que sirve para toda la vida,
 
Vuestro en Cristo,
 
Pst. Eliseo Rodríguez
Iglesia E. Monte de Sion.
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