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VOLTAIRE ESTABA EQUIVOCADO

VOLTAIRE ESTABA EQUIVOCADO

¡Sea Dios veraz… ! (Ro. 3:4). Dios siempre ha tenido razón. Nada derriba aquello que se levanta sobre Dios y su verdad (Ver Mt. 7:24-25). A la par, el mundo está lleno de pruebas sobre el fracaso de todo lo que se edifica desechando el fundamento de Jesucristo. Ante la evidencia de la irrefutable resurrección de nuestro Señor, se hizo patente que “la piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo” (Mt. 21:42). “Jesucristo es el Señor” (Fil. 2:11); dos mil años de historia triunfal del cristianismo es una evidencia irreversible de esta divina realidad.

Voltaire - best philosopher in austere times notes and queriesEl historiador y filósofo francés François Marie Arouet, más conocido como Voltaire (1694 – 1778), siendo enemigo y crítico de la Biblia, dijo: “Después de mi muerte, la Biblia pasará a la historia y nadie la volverá a publicar”.

Después de la muerte de Voltaire, su vieja imprenta y la casa misma donde vivía, fueron compradas por la Sociedad Bíblica de Ginebra.

El 24 de Diciembre de 1933, el gobierno Británico le compró a los rusos el valioso Manuscrito Sinaítico de la Biblia, por medio millón de dólares ($ 500 000, 00). En contraste, ese mismo día, una primera edición de la obra de Voltaire, costaba once centavos ($ 0.11), en las librerías de París. Actualmente una de las Imprentas más grandes de Biblias de Europa, se encuentra precisamente en la casa donde murió Voltaire.

Además, hoy la Palabra de Dios se encuentra encabezando la lista de los libros más traducidos del mundo. Observe estas estadísticas asombrosas:

En el año 1966 ya había más de 1 400 idiomas a los cuales toda la Biblia o porciones de ella había sido traducida. La Santa Biblia completa se ha traducido hoy a más de 2,018 idiomas. Para entender mejor esto, se debe recordar que Shakespeare, considerado por muchos ser el escritor más promitente del idioma inglés, se ha traducido sólo en 50 idiomas; la Biblia a más de 2,018.

Estos testimonios, nos llevan a una obvia conclusión: La decisión más inteligente que alguien puede tomar en esta tierra, es fundamentar su vida sobre la Palabra de Dios. Voltaire estaba equivocado, pero no lo estará jamás quien viva acorde a los principios eternos que la Palabra establece. Desde que Adán y Eva fueron echados de aquella casa de Dios en el Edén (Ver Gn. 3:23-24), la Biblia comenzó a mostrar el camino de regreso a una Casa mejor en el Cielo. Es ella la que recoge las Palabras de Jesús al decir: “Yo soy el Camino… ” (Jn. 14:6 a). Es la Biblia la que muestra al hombre que el medio para entrar en el Camino, es la fe (Ro. 5:1; Ef. 2:8). Es la Biblia la que señala al arrepentimiento como la garantía para que nuestros pecados sean borrados (Hch. 3:19). Es la Biblia misma el mejor manual de instrucción para nuevos creyentes, pues es ella quien enseña: “… ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación y como fin la vida eterna” (Ro. 6:22). Es la Biblia la que marca la necesaria diferencia entre ser bendecido, y ser aprobado por Dios. Sabemos de 1 Corintios 10, que aunque Dios bendijo a los peregrinos judíos por cuarenta años tras su liberación de Egipto, aun así, no se agradó de ellos; por tanto, quedaron postrados en el desierto. Así que de la Biblia aprendemos que nuestro objetivo supremo no es meramente que Dios nos siga bendiciendo, sino que nos siga aprobando (Ver Jn. 1:47; 2 Co. 10:18; 1 Ti. 1:2).

Amados, todos los avivamientos de la historia, han estado vinculados con un regreso del pueblo a la Palabra. El Señor está poniendo una sed en su pueblo por Su presencia. Es un querer divino, que se ha de convertir en un hacer, conforme a Fil. 2:13. Este es nuestro turno de pedir con el Salmista: “Avívame en tu camino” (Sal. 139:37), de suplicar con Jeremías: Vuélvenos, oh Jehová a ti y nos volveremos, renueva nuestros días como al principio” (Lam. 5:21), de rogar con Habacuc: “Oh Jehová, aviva tu obra… ” (Hab. 3:2).

Voltaire estaba equivocado; pero no lo está aquel que levanta la Biblia como lámpara a sus pies y lumbrera a su camino (Ver Sal. 119:105). ¡Qué cuerdos son los que saben que la Palabra es como un yunque indestructible para nuestra fe! ¡Cuán ciertos están los que predican solamente esa Palabra (2 Ti. 4:2), los que la publican (Mr. 5:20), y los que la siembran en todo tipo de terrenos! (Mt. 13:18-23).

A Voltaire, hoy casi nadie lo conoce; pero el Cristo que él rechazaba, sigue ganando adoradores por millares cada día, en todos los términos de la tierra. Todavía hoy, Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios (1 Co. 1:24).

¡Pobre Voltaire! Pero, ¡Benditos los que creen y aman de todo corazón la Palabra de Dios!

Amablemente, en Cristo,

Pst. Eliseo Rodríguez
Iglesia E. Monte de Sion.
Miami, Fl. USA.

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